En las clases de historia en la universidad se nos decía se nos explicaba que la Constitución Política actual la vigente era copia calca de una de 1870, surgida en dictadura. Que había nacido en un régimen autoritario: un verdadero drama de ser cierto —esto último no nos lo decían claro. En la de Tomás Guardia. Y que en la guerra civil de 1948 “ganada” por los social-demócratas es decir por los comunistas, provocada por Pepe Figueres, se habían retomado muchos de los aspectos de aquella Carta Magna.
Pepe Figueres les arrebató el poder a los liberales del Olimpo, me parece que les decían (por brillantes por patriotas, no puede haber otra explicación) no sé si con justa razón o no, hasta la fecha nunca he entendido ni lo que pasó ni el por qué.
Eso hacen los comunistas que son los mismos fascistas: arrebatan el poder. (Ver: Axel Kaiser y/o Jean Francois Braunstein).
Esos liberales son los que habían hecho brillar la ciudad de San José como la mas próspera y bella. Gracias a que hay fotos ya digitalizadas, disponibles: contamos con imágenes del antes y el después. San José era bella y los social-demócratas es decir los comunistas la destruyeron. Hoy es horrible sucia y descuidada —llena de vagos, indigentes les decían ahora les dicen habitantes de calle, ya no saben que eufemismo inventarse, el objetivo es el mismo: generar caos, fealdad, suciedad, eso nos baja la autoestima, nos lesiona el “pride” de ser y vivir en el mejor país, (hasta extranjeros se cuentan en ese grupo de vagos a los cuales hay que poner de inmediato en la frontera, a hacer feo a su patria, porque aquí no es, porque la ignominia ya no se aguanta).
Clotilde Obregón —en su memoria— que señora señorona elegante de las de toda la vida del Barrio Amón hija nada mas y nada menos que del masón del cual lleva hoy su conspicuo nombre la Biblioteca Nacional —la biblioteca bella bellísima de estilo neoclásico también se la volaron, para hacer un parqueo, se sabe que así nos borran la memoria. Los referentes.
Ella nos explicaba muy sutilmente claro casi como susurrándonos (soplándonos —se podría decir a lo tico) sobre estos intersticios. En aquel momento uno no entendía bien, por supuesto, sólo presentía, intuía que ella nos estaba enviando un mensaje, como lo hacen los sabios: para el futuro.
Prolegómenos que al día de hoy nos mantienen frenados, prácticamente que en un cautiverio. Se siente feo.
Es sin duda una afrenta a la Democracia misma.
Nos tienen con ese ritmo odioso ominoso del que nos alertaba otro ya ido el periodista, escritor y dramaturgo: don Alberto Cañas: aquí nada se puede hacer si no se cambia la constitución.
Entonces, es urgente.
Ese cambio, para el bien de la nación, de los costarricenses. Entusiastas como el que mas que acuden acudimos cada cuatro años a las urnas electorales. No lo hacemos para que nos engañen, para que nos digan que no se puede. Que si pero que no.
No.
Vamos acudimos para que se generen los cambios necesarios, perentorios.
He vivido por un largo periodo 7 años todo un ciclo en Europa en Noruega en la Universidad de Bergen —de las mejores del mundo— estudiando maestría y doctorado en comunicación (guion, audiovisual, Nuevos Medios).
En el primer país algo así sería todo un fenómeno. Jamás se admitiría tal humillación a la democracia.
Ahí es rapidísimo se generan los cambios. En la misma universidad pública —allá sólo hay públicas— los cambios van porque van. Rápidamente. Y en el país es casi instantáneo, porque de lo contrario nos estarían engañando los políticos y sus partidos odiosos explotadores de la patria.
La nación habló el 1ero de febrero. Imponente.
Se pronunció, como nunca antes. Usted no puede argumentar es que mi partido, es que mi ideología, es que mis votantes. No. Usted es un servidor de la patria. Y las peladas que se han pegado son monumentales siguiendo ese guion macabro, perverso. Sólo hay que ver Crucitas y el oro que nos roban todos los días.
Dos cosas mas nos educaba doña Clotilde, nos alertaba sobre la maliciosa Ley 4-3 la de las autónomas, así nos han estafado, para muestra la tanda de casos de corrupción son millones y millones de dólares. Y nadie en la cárcel. Y sobre el “patrón oro” nos decía doña Clotilde que eso iba a cambiar pronto. Hoy el oro alcanza cifras astronómicas como nunca antes una onza vale 6000 dólares y hasta mas.
El cambio es la constante. Urgentes!