
Es importante señalar algunas de las consecuencias que traería un eventual gobierno de este partido, y que debemos saber dimensionar.
Recordemos que uno de los pilares del credo neo pentecostal que profesa Restauración Nacional es el machismo. Su candidato presidencial gestó, desde su despacho como diputado, un proyecto de ley para convertir al Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) en el “Instituto de la Familia”, claro, de la familia patriarcal que defiende.
Pocas personas reflexionan sobre el impacto que estas acciones y otras similares pueden tener en sus vidas y en las de sus seres queridos. El machismo es una patología social que se manifiesta en diversas formas de discriminación y violencia, que parte de la supuesta inferioridad de las mujeres y de lo femenino para dar origen a una serie de desigualdades.
Por definición, el machismo nos afecta, de alguna manera u otra, a todas las personas. Un gobierno de Restauración no tendría reparo en detener y revertir las acciones que viene tomando el Estado, desde hace ya varios años, para crear las condiciones necesarias para que en el futuro nuestra niñez y adolescencia puedan vivir en una sociedad más igualitaria y libre de violencia. Lo mismo sucedería para las que se han impulsado más recientemente con el objetivo de garantizar el respeto a los derechos humanos de las personas LGBTI.
La violencia intrafamiliar es una de las formas en las que se expresa el machismo, y que en lo que va del año ha cobrado la vida de cinco mujeres a manos de sus compañeros sentimentales. Un gobierno de Restauración Nacional se opondría a todo aquello relacionado con la igualdad de género, el respeto a las personas LGBTI y los derechos humanos que les dan fundamento. El costo social sería enorme.
Con respecto al tema económico, es ampliamente conocida en Latinoamérica la vinculación de los partidos políticos neo pentecostales con grupos económicamente poderosos. La visión de mundo vinculada a la “teología de la prosperidad”, es una forma encubierta de promover la lógica del consumismo capitalista en el plano de la expansión del neoliberalismo económico. No debe dejarse atrás el hecho de que la propagación de estas iglesias en América Latina se ha interpretado como una estrategia, por cierto muy exitosa, para canalizar la frustración de los grupos históricamente excluidos mediante la ilusión de la salvación espiritual.
En el plano nacional, lo hemos visto en las componendas de Liberación Nacional y Restauración Nacional por lo menos en los dos últimos periodos legislativos, y en las muestras de afinidad y simpatía que han hecho públicas luego de la primera ronda electoral. En lo económico, en un gobierno de Restauración Nacional no podríamos esperar más que un resurgir de políticas neo liberales.
En temas como educación, una de sus principales asesoras ha sido seriamente cuestionada por su particular enfoque teórico para cuestionar y oponerse a los Programas para la Educación de la Sexualidad y la Afectividad (una urgente iniciativa vinculada con derechos sexuales y reproductivos), y en lo referente a seguridad, vemos muy cercano a un ex Ministro de Seguridad al que se recuerda por la persecución que hizo de las personas LGBTI mediante violentas redadas en los bares a los que asistían a finales de los años ochenta.
A esto hay que sumar la adhesión de otros personajes políticos, claro está, en búsqueda de un puesto en un eventual gobierno, quienes en muchos casos no se caracterizan por su historial de “manos limpias”. En guerra avisada, no muere soldado…
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