
Mucho se habla del formato con el que se jugó esta temporada 2020-202. Es más, se ha hablado demasiado. Son meses con el mismo tema a las agendas de los dirigentes, de los jugadores, técnicos y aficionados.
Pero concuerdo con los seguidores, con el señor José Giacone y con el presidente de Alajuelense, Fernando Ocampo.
Este lunes el técnico argentino sacó lo que tenía en su pecho desde hace varios días atrás, pero no lo decía porque Sporting tenía una velita prendida para que en la mesa dirigencial se congelara el descenso. Cosa que no sucedió porque todos los equipos buscaron sus intereses, como dicta la lógica en este tipo de temas.
Concuerdo con Giacone en que es injusto que Sporting FC esté jugando el descenso, un equipo que fue noveno en el torneo anterior y que en la tabla acumulada de la temporada esté por arriba de otros equipos.
Eso es injusto, pero así fue aprobado por los dirigentes, los mismos que saben que cometieron un error pero que hoy se puede hacer poco.
En las reiteradas mesas de diálogos en la Unafut para tratar de subsanar las metidas de escarpines en cuanto el formato del torneo, el señor Fernando Ocampo también pidió que se devolviera el derecho de tener una gran final para el equipo que termine de líder en la fase regular del certamen que está en competencia.
Otro claro elefante rosado que les pasó al frente en la asamblea de mitad del 2020 cuando se definió la manera de jugarse esta temporada.
Claro que es injusto que el equipo más regular, sea cual sea, no tenga el derecho de buscar el título en una gran final.
Otro grueso detalle pasado por alto…
Estoy de acuerdo con los aficionados que exponen que el torneo debe jugarse como en las grandes ligas europeas, el de más puntos será el campeón. Pero lo que nadie le dice a esos seguidores es que en Costa Rica los dirigentes anteponen el dinero ante el rendimiento de su equipo.
Lo que nadie le dice a esos aficionados es que a las televisoras también les sirve mucho tener series finales porque los ingresos por pautas comerciales incrementan.
Lo que nadie le dice al fanático es que un equipo finalista puede perder, como mínimo, $1 millón en taquillas, siempre y cuando la situación sanitaria del país mejore y los fieles pueden regresar a los estadios.
El principal interés de que el formato del torneo tenga semifinales y finales es económico, no hay otro. Aunque eso se lleve arrastras la competencia deportiva y se premie al mejor equipo de la campaña.
Es un formato injusto, claro que sí. Ya lo hemos visto en años anteriores, por ejemplo cuando a Herediano se le escapó el título ante Pérez Zeledón, en el 2017, como agua entre las manos.
Y así otros ejemplos más…
Es injusto, claro. Pero pocos le hablan con franqueza a sus seguidores.