Ojalá fuera todo tan sencillo de resolver solo con unos miles de millones de colones más. En realidad, la crisis de eficiencia para resolver las listas de espera en la CCSS ya llegó al máximo con estos últimos gobiernos de turno. Está claro que lo que necesitamos es por fin, eficiencia en los tres poderes de la República. Con miles de millones de colones más, tampoco se va a resolver la crisis de la inseguridad ciudadana ni la resolución de los expedientes judiciales que ya compiten en cantidad con las listas de espera de la CCSS.
Mientras tanto se acaba este segundo año de este gobierno de turno y no tuvimos ni tendremos proyectos serios de reactivación económica. Para eso es un nuevo gobierno. Pero es que el nuevo gobierno no es solo el nuevo presidente, todos los partidos políticos que integran la Asamblea Legislativa también son parte del nuevo gobierno.
Desde hace muchos años hemos sido testigos de que nuestro Poder Judicial es ineficiente. Desde esos mismos muchos años nos enteramos por las noticias que la policía siempre ha hecho bien su trabajo, arriesgando sus vidas, enfrentando y deteniendo maleantes de todo tipo, pero los niveles superiores los liberan rápidamente. Ahora resulta que Costa Rica está superando hasta la fecha, en este 2024, en promedio, la cantidad de homicidios de años anteriores. Hasta se cambió de ministro de seguridad desde el año pasado, pero no parece que hayamos mejorado gran cosa desde entonces.
La justicia no debería seguir siendo ciega. Sin embargo, desde la antigüedad siempre se nos ha insistido con el cuento de que la justicia es ciega. La verdad es que en la actualidad y con tantos avances en todos los campos de las ciencias y las tecnologías, ya no se justifica que la justicia siga siendo ciega e ineficiente y, menos se justifica en un pequeñísimo país como Costa Rica, de escasísimos recursos económicos, en la que la mayoría de todos los dineros públicos se van en salarios y privilegios, pero no se resuelve nada. Ahora las listas de casos sin resolver en el poder Judicial, compiten con las listas de espera sin fin de la CCSS: el cementazo, la trocha, el caso cochinilla, el caso diamante, etc, etc y, ahora narcotraficantes, carteles, sicarios, etc, etc.
No puede ser que todos los procedimientos y todas las sanciones que hay que ejecutar para defender al Estado y por ende a sus habitantes, a todos los demás costarricenses, tarden años y años y hasta prescriben: la trocha, el cementazo, el caso cochinilla, el caso diamante, los privilegios de las convenciones colectivas del sector público, el combustible de los diputados y otros funcionarios públicos, las pensiones de lujo, el salario escolar, los pagos de más por errores en las planillas del ministerio de educación y otras instituciones públicas, las repúblicas independientes, los recursos ilimitados, sin control y sin fin para el FEES, etc, etc, etc..
La gran mayoría de los problemas de Costa Rica se resolverían muy fácilmente, si todas las auditorías internas, contralorías y demás instituciones de control del gasto público, por fin comprendieran que su trabajo es muy importante y necesario para nuestro país, aunque sus salarios y privilegios sean pagados por cada institución pública, su deber inicial y final es por Costa Rica, porque de lo contrario, nunca van a alcanzar ni más impuestos ni más enorme deuda pública con la enormidad de intereses, para cubrir tantas y tantas fallas en el control de los gastos.
Importantísima también, la creciente participación e influencia, de cada vez más y más costarricenses por medio de todas las redes sociales y el periodismo, como el cuarto poder ampliado de las democracias, en el resultado de las decisiones de los últimos gobiernos de turno. Porque todos los costarricenses queremos seguir disfrutando de nuestra democracia única y original, de nuestra democracia a la tica, de nuestra democracia del pura vida.