Cómo es y cómo será la situación económica de Costa Rica en el futuro

El panorama económico actual de Costa Rica parece una moneda de dos caras: una macroeconomía que brilla en las cifras de exportación de servicios y tecnología, frente a un sector primario que se siente asfixiado y una infraestructura que avanza con pies de plomo y altos costos financieros.

1.  EL SECTOR AGROPECUARIO: EL “GRAN OLVIDADO”

La política de gasto mínimo contrae la economía en sectores vulnerables. El peso del sector agropecuario en el PIB ha caído a un mínimo histórico (cerca del 3.6% en 2026). Para el 2027 no se espera que suba y se mantendrá posiblemente más bajo sin tocar fondo por el café, la piña, azúcar. La política de apertura total ha favorecido la importación sobre la producción nacional. Al sustituir lo producido localmente por grano importado, el valor agregado desaparece de nuestra economía rural.

2.  EL TIPO DE CAMBIO

La apreciación del colón (dólar barato) ha sido un “golpe de gracia” para el exportador agrícola y ganadero, quienes reciben menos colones por sus productos, pero mantienen costos de producción (insumos, salarios, cargas sociales) muy altos.

3.  LA FALTA DE APOYO Y EL LIBRE MERCADO

La visión de “libre mercado total” del actual gobierno implica que el Estado no interviene para sostener a productores que no sean competitivos globalmente, lo cual ignora las brechas de infraestructura y financiamiento que sufren los pequeños productores.

4.  CAPACIDAD DE PAGO DE PRÉSTAMOS

  • ¿ESTAMOS AL LÍMITE?

Aun no. A pesar del incremento en los préstamos para infraestructura (San Ramón, Tren Eléctrico, Marina de Limón), los indicadores fiscales muestran una situación ambivalente. Se estima que, para el cierre de 2026, la deuda pública bajará ligeramente gracias a una disciplina férrea en el gasto público (la famosa “política de gasto mínimo”).

La pregunta de “cuándo” colapsará el modelo es la gran interrogante que domina los foros económicos en este 2026. No hay una fecha de “apagón” total, pero los expertos coinciden en que el país está operando bajo una falla multiorgánica silenciosa. El colapso no se verá necesariamente como un impago de deudas, sino como un deterioro irreversible de la paz social y la capacidad productiva.

5.  PUNTOS CRÍTICOS QUE MARCARÁN EL LÍMITE

  • EL LÍMITE DEL “ESTADO DE BIENESTAR” (SALUD Y EDUCACIÓN)

La política de gasto mínimo ha llevado la inversión en educación a niveles cercanos al 5% del PIB, muy lejos del 8% constitucional.

Síntoma de colapso:

Cuando la mano de obra calificada que hoy atrae a las Zonas Francas deje de ser competitiva porque el sistema educativo dejó de producir bilingüismo y técnicos de calidad. Si el capital humano se agota, las empresas se mudan, y ahí cae la recaudación fiscal. Ya INTEL se va del país.

5.2   EL QUIEBRE DEL SECTOR PRIMARIO (SOBERANÍA ALIMENTARIA)

El agro está en cuidados intensivos.

Punto de ruptura:

Se estima que, de continuar la asfixia por el tipo de cambio y la falta de crédito de desarrollo, Costa Rica podría perder el 40% de su capacidad productiva alimentaria para finales de esta década. En un mundo con crisis climáticas constantes, depender 100% de la importación es una vulnerabilidad extrema.

Impacto:

El colapso se sentirá directamente en la mesa del costarricense con precios incontrolables.

5.3   LA TRAMPA DE LA INFRAESTRUCTURA Y EL ENDEUDAMIENTO

El país está en un ciclo de “deuda muerta”:

  • Se pide prestado para obra pública
  • La ejecución se detiene por expropiaciones o mala gestión
  • El gasto mínimo impide contratar personal técnico

Resultado:

Se pagan intereses de proyectos que no generan ni un solo colón de retorno económico.

El colapso ocurre cuando el costo de los intereses supere el crecimiento del PIB, algo posible si la economía de servicios se estanca.

El riesgo de los intereses

Aunque la deuda baje como porcentaje del PIB, el pago de intereses sigue consumiendo casi 4.7% del PIB. Esto significa que de cada 10 colones que recauda el Estado, una parte enorme se va solo en pagar deuda, no en inversión.

Dependencia de Zonas Francas

La capacidad de pago descansa casi exclusivamente en Zonas Francas y servicios. Si ese sector se desacelera, la base que sostiene la deuda se debilita.

Costo de oportunidad

Se aprobó un préstamo por $770 millones (BCIE y Fondo OPEP). Sin embargo, faltan más de 500 propiedades por expropiar (casi un 39% del proyecto).

Intereses de “caballete”

Aunque el dinero no se use, el país paga comisiones e intereses. Esto es, literalmente, botar dinero que sectores como el agro, seguridad o educación necesitan con urgencia.

5.4   LA INSEGURIDAD COMO COSTO ECONÓMICO

La falta de inversión social (prevención, cultura, deporte y oportunidades) ha disparado la criminalidad. Costo económico: La seguridad ya funciona como un “impuesto” indirecto altísimo para el empresario. Si el turismo (motor clave del país) percibe a Costa Rica como inseguro, el modelo de servicios puede colapsar en meses, no años.

6.  ¿HACIA DÓNDE VAMOS?

Si la economía sigue basándose solo en servicios en la GAM y abandona el agro, el futuro presenta dos grandes riesgos:

Dualidad económica

  • Costa Rica Rica en la ciudad (tecnología/servicios)
  • Costa Rica empobrecida en costas y fronteras (agro/ganadería) Esto genera migración interna y problemas sociales.

Vulnerabilidad externa

Al no producir alimentos y depender de préstamos externos, el país pierde soberanía y se vuelve dependiente.

7.  ¿HAY ALGUNA SALIDA?

El colapso es evitable, pero requiere un cambio de enfoque:

  • Pasar de “contabilidad de caja” a estrategia de desarrollo
  • Resolver cuellos de botella legales (expropiaciones)
  • Convertir préstamos en obras productivas reales
  • Reactivar el sector agropecuario con alivio financiero

8.  CONCLUSIÓN

El país no “explotará” mañana, pero se está descapitalizando. Estamos vendiendo las joyas de la abuela para pagar la luz, y el límite llegará cuando ya no queden joyas y la casa siga a oscuras. El gobierno ha logrado ordenar la casa en términos fiscales, pero a un costo social y productivo alto. La capacidad de pago existe, pero es frágil si la infraestructura no se convierte en motor productivo. Como ingeniero y empresario sé que en una finca no basta con ahorrar; si no se invierte, la tierra deja de producir. Lo mismo le ocurre al país.

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