Si en algo se ha destacado el Colegio de Ciencias Económicas de Costa Rica en comparación con otros Colegios Profesionales de otras profesiones, es que Ciencias Económicas se caracteriza por despilfarrar los recursos de los agremiados en fiestas, proyectos no rentables, opulencias sin límites y demás.
Para mí es vergonzoso que profesionales de otras áreas me manifiesten “su Colegio solo pasa en fiestas, nunca los veo realizando actividades que verdaderamente, fortalezcan el desarrollo profesional”, a mí no me queda de otra que agachar la cabeza y aceptar esa dura realidad que no quiero exponer.
La semana pasada recibí un correo oficial por dicho Colegio Profesional, donde están solicitando oferentes para un proyecto de una granja y otro de un salón ecuménico por lo que me planteo las siguientes preguntas: Si existe una evaluación de ambos proyectos, si existe un estudio de mercado de ambos proyectos, ¿cuál va a ser la inversión total o costo total de ambos proyectos?, ¿cuál va a ser el periodo para recuperar la inversión total de ambos proyectos?, ¿Qué beneficio vamos a recibir los colegiados y personal de plata de dicha institución ante la ejecución de ambos proyectos?, ¿Cuál es la finalidad en sí de tener ambos proyectos que son ajenos a las ciencias económicas, debido a que no somos agrónomos para tener animales y además no todos los agremiados son creyentes en un credo?, ¿Cuántas ganancias económicas tienen proyectado para los próximos cinco años en ambos proyectos?.
Por lo que concluyo que, en vez de invertir en fiestas excesivas y proyectos no atinentes a las Ciencias Económicas, debería de fortalecer becas para los agremiados, para certificarnos en una especialidad, maestría, doctorado, becas en el extranjero y capacitaciones atinentes a la profesión.
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El autor es Licdo en Administración de Empresas, profesor universitario, fundador y propietario de Consultora FARM Soluciones.