ESENCIA - COLUMNA DE OPINIÓN

Coaliciones, “debilidad política” y el resurgimiento del bipartidismo en Costa Rica

El escenario político de nuestro país está definitivamente “dominado” por la reacción post electoral del pasado 2022.

La más reciente elección municipal evidenció una vez más el deterioro de los partidos tradicionales. El angustioso llamado a una “gran coalición nacional” por parte del liberacionista Antonio Álvarez Desanti, para enfrentar al partido que proyecte el “Rodriguismo” para el 2026, es una muestra de debilidad e incapacidad política del PLN para contrarrestar los planteamientos de nuevas ideas y acciones políticas que procura el cambio de visión establecido por el presidente Rodrigo Chaves Robles.

Sería de escaso “seso” no reconocer que la desaparición del bipartidismo en Costa Rica, fue consecuencia de las pésimas gestiones de gobiernos tradicionales y de una “venenosa estrategia” para sepultar al enemigo con ataques directos a líderes que representaban el “caudillismo” en Costa Rica.

La aparición en escena del hoy prácticamente extinto PAC, se estableció por un grupo de exliberacionistas que consideraron nulas las oportunidades de figurar en el PLN. Ahí se quebró el bipartidismo.

¿Pensaron ustedes estimados lectores escuchar la posibilidad salida del PLN de unir fuerzas evidenciando así la incapacidad de ganar un proceso electoral de la otrora “maquinaria liberacionista”?

El deterioro que enfrentan hoy las grandes fuerzas políticas en nuestro país, son simple y sencillamente la consecuencia de NO BRINDAR OPORTUNIDADES POR IGUAL A SUS LÍDERES POLÍTICOS. Los puestos de elección popular fueron condicionados a la capacidad económica y no a la idoneidad, racionalidad y el verdadero deseo del servicio social.

Reiteramos, los partidos políticos tradicionales, mantienen en su triste legado una “generación perdida” de políticos honestos que perfectamente tienen la disposición de limpiar la cara de la política costarricense.

El primer llamado público para la creación de una coalición de cara al 2026 la puso en escena el presidente del PUSC Juan Carlos Hidalgo. Su propuesta no evidenció tanta angustia como la del liberacionista Álvarez Desanti. Sin embargo, ambas tienen un claro y latente temor de ver perdidas sus posibilidades de ganar la elección del 2026.

Sí estimado lector, la posibilidad de un triunfo del partido que se arrope con la cobija de heredero del “Rodriguismo será definitivamente el ganador el 2026. Y voy a ser aun más atrevido, si el actual presidente Chaves Robles termina su gestión con altos porcentajes de popularidad, señores para el 2030 cuidado y no lo vemos reelecto.

La RAE define así la palabra coalición: “Unión transitoria de personas, grupos políticos o países con un interés determinado”.

El Estado Social de Derecho que, a Dios gracias, prevalece en nuestro país, definitivamente tienen sus raíces en hombres que pensaron en el futuro de nuestras generaciones. La Gran Obra Social del Dr Rafael Ángel Calderón Guardia, la abolición del ejército por parte del expresidente Figueres Ferrer, son un claro ejemplo que la “honestidad política” prevalece cuando los gestores de la misma están conectados con la idea de que la solidaridad y el compromiso social son el pilar fundamental de toda gestión presidencial.

Insistimos, las agrupaciones políticas tradicionales NO brindaron oportunidad a miembros de sus partidos con sanas intenciones de trabajar por real bien común y el fortalecimiento democrático del país. No hay duda que los compadrazgos, las “malas lealtades” y el servilismo barato, pisotearon la dignidad de “cerebros y almas” bien intencionadas.

¿Qué nos espera para el 2026? Sin duda alguna, la estrategia de continuar atacando la labor de la administración Chaves Robles será la ruta para sus opositores. Los logros del presente gobierno hay que valorarlos con OBJETIVIDAD, las reacciones y los impulsos que manifiesta la personalidad del presidente es una cosa y su administración es otra.

Lo hemos reiterado, “la impulsividad que caracteriza al presidente Rodrigo Chaves Robles, a veces le juega malas pasadas, ya que no encuentra las palabras correctas en el momento oportuno para expresar lo que siente”.

Aquí vale la pena preguntarse, ¿están los partidos tradicionales en peligro de extinción? ¿Habrá posibilidad de un resurgimiento del “bipartidismo” ahora que se evidencia la gran posibilidad de un triunfo del partido que avale y respalde al Rodriguismo? La respuesta es casi que afirmativa. Si las sanas fuerzas políticas sin oportunidad se reagrupan y los “cerebros y almas” buenas deciden dejar sus nidos y se alojan en otra “casa” (nueva o alquilada), podríamos experimentar el resurgimiento de dos grandes fuerzas políticas de cara al 2026. Es inevitable empezar a “barajar” nombres de posibles aspirantes presidenciales. Definitivamente es un ejercicio que más de uno lo está realizando en este momento.

Leímos muchas reacciones luego del llamado a coaligarse por parte de autoridades de los partidos PUSC y PLN. Llama poderosamente la atención el reconocimiento a la incapacidad, por ejemplo, en el PLN, de sus autoridades por albergar esperanzas de fortalecimiento en sus políticas partidarias. “Hoy los resultados son elocuentes y no sorprenden”, expresó Laura Chinchilla. Por otra parte, el actual presidente liberacionista reiteró: “o cambiamos o desaparecemos”.

Si sabemos que el fortalecimiento de los partidos políticos empieza por sus bases, nos preguntamos, ¿dónde quedó la participación de los militantes en la toma de decisiones partidarias? ¿Por qué si la capacitación en temas políticos y la garantía de oportunidades reales a sus militantes hacen grande a una agrupación, hoy no lo vemos en estas organizaciones?

A menos de dos años para el primer domingo de febrero del 2026, la realidad política de Costa Rica está con posibilidad de ver cambios ideológicos aún más drásticos. El desgaste de los partidos tradicionales es el “caldo de cultivo” para este giro en las fuerzas políticas venideras. ¿Veremos caras nuevas en el PLN? ¿Habrá toma de conciencia en las autoridades actuales de los partidos políticos para “brindar oportunidades a sus generaciones perdidas”? De lo anterior y más hablaremos la próxima semana, Dios primero.

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Sobre el autor:

El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales. Asesor Legislativo, analista político internacional. Además elabora procesos de capacitación política, desarrollo comunal y administración. maumazu208@gmail.com.

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