
Ante el desastre climático que enfrentamos a nivel planetario, nadie debería dudar de la importancia y criticidad que reviste en estos momentos el tema ambiental para el futuro del planeta y de nuestro país. Nos enfrentamos a la posibilidad de una nueva extinción en masa, provocada por las acciones irresponsables del ser humano en las últimas décadas. Lo que propongamos, decidamos y hagamos todos en materia ambiental cuenta.
Ante esta perspectiva, es inadmisible que candidatos a la presidencia de la República, apoyen e impulsen la explotación de petróleo y gas natural, así como la minería de oro a cielo abierto en nuestro país, tres actividades que bajo ninguna circunstancia pueden considerarse sostenibles.
Destacan entre ellos, Rolando Araya y Fabricio Alvarado. Don Rolando plantea como solución a la crisis económica, la explotación de petróleo y gas natural y la minería de oro. Pero también ha señalado en ocasiones la posibilidad de explotar nuestros recursos biológicos, como el domo térmico. Don Fabricio, por su parte, propone la explotación de todos los “recursos naturales de alto valor económico del país”, lo cual incluiría tanto los recursos minerales como toda nuestra biodiversidad. Pensar en desarrollar la contaminante industria petrolera y la minería a cielo abierto, en un territorio como Costa Rica, lleno de rica biodiversidad y áreas silvestres protegidas, representa un enorme peligro ambiental, lo que sin duda convierte a esos candidatos de mentalidad tradicional extractiva, en claros depredadores del ambiente.
Nos hablan de una confusa titularización de los recursos, que llevaría implícita, en algún momento, la explotación de los mismos. Nos dicen también que quieren copiar el modelo noruego. Si bien Noruega es un país que ha realizado grandes avances en el tema de energías renovables y movilidad eléctrica a lo interno, por otro lado, con sus exportaciones de petróleo y gas a muchos países, ha contaminado durante décadas las matrices energéticas de los mismos, contribuyendo grandemente a las emisiones efecto invernadero en el planeta. Los índices ambientales globales, no contemplan esta situación y lo ubican erróneamente como un país líder en el tema ambiental. Noruega presenta una doble moral ambiental, sostenibilidad a lo interno y contaminación ambiental a lo externo. Lo cierto es que no hay nada que imitar de Noruega en el tema de petróleo y gas.
Urge un verdadero cambio en el modelo energético, la minería y la explotación de hidrocarburos son más de lo mismo, el mismo modelo depredador de la naturaleza que ha prevalecido en los últimos 50 años en el mundo. Por eso, estos candidatos mienten y engañan cuando afirman que llegan con nuevas ideas, con nuevas soluciones, cuando nada nuevo hay en la explotación de hidrocarburos o la minería a cielo abierto.
El gas natural que proponen explotar, es un hidrocarburo más, que disminuye las emisiones cerca de un 25% con relación al petróleo, pero que sigue siendo un combustible altamente contaminante. No podemos conformarnos con esa leve mejoría, debemos seguir soñando y trabajando por un modelo energético cero emisiones, con sistemas verdaderamente sostenibles. No es tiempo para transiciones, el planeta demanda ser visionario y radical en este tema. La era del petróleo está en su etapa final y no tiene sentido convertirnos en un país petrolero más al final del camino.
Requerimos de un nuevo paradigma de desarrollo que verdaderamente respete y ame la naturaleza. Un desarrollo que surja a partir de una nueva relación entre el ser humano y su entorno, simbiótica, eco-sistémica, amorosa y holística. Necesitamos líderes políticos que sientan y actúen acorde con esa visión y sensibilidad.
Nuestro oro es verde, nuestro petróleo es azul. Costa Rica ya es líder mundial en temas como conservación de la biodiversidad, áreas silvestres protegidas, ecoturismo y energías limpias. No retrocedamos con actividades tan nocivas como las señaladas. El futuro está en las energías renovables y en la consolidación y defensa de nuestro patrimonio natural.
No apoyemos a candidatos populistas que, aprovechando la crisis actual, proponen actividades depredadoras del ambiente y que no tienen la capacidad, la sensibilidad ni el nivel de conciencia para hacer propuestas visionarias, verdaderamente respetuosas con la naturaleza.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.