
La idea de un canal seco se remonta desde a finales del siglo XX. Es un proyecto utópico para muchos, pero realmente necesario para el país. Costa Rica goza de condiciones ideales a nivel geográfico en la zona norte, partiendo de las grandes llanuras que resultan convenientes para la infraestructura de un proyecto tan ambicioso como ese.
En 1987, durante la administración del expresidente Oscar Arias Sánchez, se presentó el proyecto y dieciséis empresas compitieron por la licitación, de las cuales cuatro fueron finalistas, pero solo una hasta la actualidad (2018). El señor Oscar Hutt Gil, fue el arquitecto que diseñó el proyecto. El asombroso diseño del señor Hutt, cuenta con una carretera de 325 km, tendría 10 carriles y línea férrea para 2 trenes. Se tiene previsto que el trazado abarque desde la costa del Caribe hasta el litoral del Pacífico. La ruta exacta no se ha revelado para evitar especulaciones con los terrenos incumbentes, pero se tiene confirmado que saldría de Parismina (Limón) hasta la bahía de Santa Elena (Guanacaste).
Este proyecto supondría construir 2 puertos, 3 aeropuertos y zonas francas. Se estima que la inversión rondaría los US $16 billones de dólares, que se desglosa en compra de terrenos, construcción y equipamiento. La concesión, financiada por inversionistas privados, sería otorgada por 20 años.
Representantes de CANSEC afirmaron que el trazado de la carretera no atravesaría ningún humedal, reserva o parque nacional. No obstante, ambientalistas han manifestado sus preocupaciones. El descenso en el desove y anidación de las tortugas lora es una de ellas. La bahía Santa Elena no es un área protegida, pero es vital para la biodiversidad marina.
Con este proyecto se otorgarían 80.000 puestos de empleos directos, más las personas que contratarían para la construcción de las infraestructuras, lo que podría estimular un flujo migratorio de la gran área metropolitana hacia la zona norte del país.
Costa Rica necesita insertarse en el escenario internacional y esto lo podría lograr aumentando la competitividad del país. La cual se compone por diversos factores y uno de estos es la infraestructura.
Con este ambicioso proyecto se esperaría la concepción de un fenómeno de encadenamiento productivo. Para la región Huetar Norte representaría una oportunidad, incentivaría la economía, lo que ayudaría a superar las condiciones de pobreza. Para el exportador representaría un beneficio de gran trascendencia, se reducirían costos y tiempo, además, podría diversificar los mercados de destino.
Esta iniciativa privada ingresó al Consejo Nacional de Concesiones el 26 de junio de 2016 con el nombre de “Canal Verde Interoceánico de Costa Rica”. Actualmente, se encuentra en la verificación de documentos para su posible aceptación a la etapa de postulación.
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