
Si bien los partidos políticos basan sus acciones en una ideología y no en una religión, lo cierto del caso es que el PAC ha demostrado que sus acciones, más que estar basadas en una ideología, las sustentan en un radicalismo religioso llamado “ideología de género” que los hace ser monotemáticos.
En campaña vendieron la idea de que serían el Gobierno del cambio, que todo sería diferente con ellos en el poder, que Costa Rica sería el paraíso para vivir, sin embargo su propuesta no fue más que un sueño de opio que le está saliendo muy cara al país.
Mientras Costa Rica está estancada, mientras vivimos entre presas, mientras afloran casos políticos de dudoso proceder, mientras el pueblo se adormece con los discursos parcializados del PAC… los ticos estamos sufriendo el verdadero cambio, en lo social, en moral, en los valores, en las ideas y en el adoctrinamiento, al mejor estilo de la nueva izquierda latinoamericana.
Con tantas cosas por hacer y el PAC solo pudo dar bocetos de lo que es administrar el país, pues dedicó todas sus fuerzas en cambiar las reglas con las cuales el pueblo debe comportarse.
Lo que inició cuando se izó la bandera LGTBI en Casa Presidencial, a pocos días de ser Gobierno, evolucionó en la oscuridad de los decretos, los reglamentos y las políticas que cuando el Gobierno las da a conocer ya es muy tarde para revertirlos, o salvo que se traslade la lucha al estadio constitucional, electoral o de la presión social.
¿Cuál es el legado del PAC? Ahora se les enseña a los niños desde tierna edad que no se nace hombre o mujer, que pueden cambiar de género cuántas veces lo deseen, que las niñas de 10 años tienen acceso a anticonceptivos gratis con la CCSS, que por encima de los derechos de todas las personas están las preferencias de la población LGTBI y, entre otras muchas, que los funcionarios públicos deben hasta invitar a salir a sus compañeros con preferencias sexuales diversas aún y cuando no sean parte de los amigos de la oficina, esto para procurar que se sientan parte de.
Dijeron que serían diferentes, que harían la diferencia, pero no dijeron en qué y cómo, sus discursos no fueron más que un espejismo.
Dijeron que venían con transparencia y eficacia pero, sus funcionarios cobraron sobresueldos millonarios, y su gestión dio $60 millones de dólares a una agencia de la ONU para construir obras sin que mediara algún tipo de garantía, y le asignaron obras a esta agencia sin que se pudiera fiscalizar su trabajo o garantizar la calidad del mismo, y facilitaron la importación del cemento chino en lo que algunos ya vislumbran como el watergate tico, y, entre muchos otros puntos negros en la poca hoja blanca que queda, le dieron la espalda al país actuando contra su soberanía al denunciarlo ante el Comité de mujeres de la ONU por la negativa patria a aprobar el aborto o al preguntarle a la CIDH (quienes ya se saben cómo piensan) si en Costa Rica se incumplen los “derechos” de la población LGTBI.
Dijeron que serían diferentes, pero no pudieron ni arreglar los 12 puentes o las 9 alcantarillas de su primer decreto, allá en su primer día de gobierno, pero tampoco pudieron aligerar las presas.
Queda claro que el PAC y sus aliados en algunos otros partidos, no son más que el brazo político de la ideología de género que busca cambiar forzosamente a la sociedad, mientras educa a las personas menores de edad para que vean todo esto como bueno.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo y número de identificación al correo redaccion@elmundo.cr.