
- Lloré: un chico de un pequeño pueblo lucha contra su naturaleza sexual, dado que entiende por su madre y las personas que le rodean que irá al infierno por ser homosexual. La única salida fue el suicidio. De eso trata la película de la vida real “Plegarias para Bobby”.
El pasado 22 de julio se llevó a cabo una marcha por grupos religiosos que abogaban por “defender la familia y niñez” contra las guías que el Ministerio de Educación Pública (MEP) pondrá a disposición de jóvenes mayores de 15 años sobre “afectividad y sexualidad”.
Las miles de personas que caminaron por las principales calles de la capital de Costa Rica coreaban una consigna “a mis hijos los educo yo”.
Cabe preguntarse ¿Cuál es la base o fundamento sobre la cual se sustenta la supuesta educación que estos grupos religiosos pretenden inculcar desplazando las guías del MEP? Parece ser que la Santa Biblia y entre los argumentos que encontró la prensa se halló uno que me causa terror: oraban para que los homosexuales se conviertan; osea, que dejen de ser homosexuales.
¿Por qué terror? Como puntualicé el recuerdo de la película “Plegarias para Bobby” que refiere hechos de 1970, 47 años después grupos muy parecidos a los cuales rodeaban a este joven que optará por el suicidio, repiten los mismos argumentos.
Y es que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 800 mil personas se suicidan al año, del cual 75% se dan en países de ingresos medios y bajos; en el grupo de 15 a 29 años es la segunda causa de muerte, superando inclusive a los decesos que se producen por la guerra y los homicidios.
¿Causas? Varias, pero una muy alarmante y que no proviene de nuestros jóvenes: la dificultad de aceptar su naturaleza sexual diversa a razón de su grupo vital
Si, así como lo leen: tenemos muchas y muchos jóvenes que hoy optan por terminar su vida a razón de que no logran comprender y aceptar la realidad de no ser heterosexuales, cayendo en la triste categoría de “pecadores” que irán al infierno por sus “desviaciones”: ser gay, bisexual, transexual, intersexo, entre otras categorías, muy a pesar de ser jóvenes hermos@s, con excelentes calificaciones, entregados a sus familias y comunidades y con deseos de superarse; algun@s ya han terminado sus profesiones y tienen un increíble desempeño.
¿Cómo pues estos grupos religiosos radicales abordaran la diversidad de los niños y jóvenes si de antemano su mensaje en temas como la homosexualidad es que deben vivir una realidad que no les corresponde (ser heterosexuales) o bien, tienen ganada la condenación de sus almas y un lugar lleno de llamas y dolor (el infierno)? ¿Cómo podrán las chi@cs diversos acercarse a sus padres y madres para hablar de noviazgo con pares de su mismo sexo así como medios de protección para tener relaciones sexuales sin peligro de contagio por infecciones de transmisión sexual si de antemano aquello está condenado?
Como se puede ver el argumento contra los esfuerzos serios y sobre evidencia científica no tiene valor alguno: la realidad es una propuesta dogmática, tergiversada y oscura que sustenta una de las mayores causas que empujan a miles de nuestros chic@s a terminar con sus prometedoras vidas a no a razón de enfermedades terminales, ni guerra ni homicidios, sino de una intolerancia bruta y añeja que esconde más de los que la evocan como medios de salvación, que del verdadero mensaje de amor que Jesús de Nazaret intentó transmitir a la humanidad entera.
Sinceramente me pongo en pie y aplaudo tres veces el esfuerzo no forzado que está realizando el MEP liderado por doña Sonia Marta Mora y para ello además deseo recordar el Evangelio que les respalda: “…conocerán la verdad, y la verdad los hará libres…” (Juan 8:32).
El autor tiene entre otros, estudios en Ciencias de la Educación con énfasis en Docencia y cursa la carrera de Teología en clave disidente.
Fuente: //www.who.int/mental_health/suicide-prevention/infographic/es/
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