Mi experiencia profesional como Máster en Administración de Empresas me ha enseñado que la diligencia debida (due diligence) es el pilar de cualquier negocio sano. Soy jubilada y vecina de Escazú. Cuando la Saga de Suspenso Financiero sobre el BCR SAFI comenzó a circular, mi enojo creció al ver la descarada falta de transparencia y la negligencia intencional que utilizaron para estafar a los inversionistas.
La farsa del inquilino fantasma
El Capítulo 4 de esta serie nos revela la farsa que montaron para justificar el sobreprecio de $70 millones del Parque Empresarial del Pacífico (PEP). Para simular que había flujo de caja, los vendedores del inmueble crearon contratos de alquiler. ¡Pero los inquilinos eran fantasma, fácilmente detectables hasta por un principiante en negocios! Para abrir una cuenta o pedir un préstamo, los requisitos en en banco son innumerables, pero para garantizar la renta de un buen negocio, la inspección brilló por su ausencia.
Uno de los inquilinos principales, una sociedad que supuestamente pagaría rentas millonarias se constituyó con un capital ridículo de ₡100 mil colones. Lo más indignante es que para notificaciones, ¡puso como dirección un correo personal de Gmail! En mi experiencia, eso es la prueba de una simulación descarada y falta de seriedad en la administración.
Para colmo, la propia BCR SAFI reconoció que no se molestó en hacer un análisis de la capacidad de pago de esos inquilinos, alegando cínicamente que esa información “no formaba parte de los requerimientos documentales exigidos” para la compra. Es decir, compraron un inmueble carísimo con inquilinos falsos, sabían que no tenían cómo pagar, y a pesar de que el inmueble tenía órdenes de clausura municipal, lo compraron igual, violando todos los reglamentos.
El BCR SAFI se escuda en la confidencialidad para negar a los inversionistas la información de los contratos de arrendamiento y de los inquilinos. Esta opacidad solo busca ocultar la magnitud del fraude. ¡Exigimos transparencia total! Los periodistas podrían presionar por la información que el banco nos niega. Insto a todos los afectados a unirse para presentar solicitudes de información pública, porque si nos la niegan, eso también se convierte en noticia y obliga a las autoridades a tomar cartas en el asunto.