
Aylan Kurdi fue un niño kurdo de tres años que el 15 setiembre del 2015 su imagen aparecida en prensa y televisión impacto al mundo. Aylan apareció ahogado en una playa Turca y las fotos en que de su cadáver dieron la vuelta al mundo poniendo de manifiesto el gran problema que implicaba la crisis humanitaria en Siria, situación que a la fecha no se ha resuelto. Junto a Aylan fallecieron también su hermano de cinco años Galip y su madre, Rehan, además de al menos otros doce sirios que viajaban desde Turquía en dos botes con destino a Grecia. El único miembro de la familia Kurdi que se embarcó y sobrevivió fue el padre, Abdullah.
Hoy día diversas razones políticas, bélicas, religiosas, culturales, económicas impulsan a propios y extraños, en su mayoría poblaciones pobres, a dejar su tierra natal en procura de sobrevivir, refugio o una nueva vida. marroquíes, sudaneses, tunecinos, egipcios, palestinos, libaneses, sirios, afganos, iraníes, iraquíes entre otros migran de África y Asia a una Europa que históricamente tiene responsabilidad en ello, sobre todo por lo que el proceso de colonización generó en conflictos complejos e irresueltos, convertidos en situaciones de mayor fragilidad social hoy día. Otro caso es América Latina, donde prácticamente todo país aporta, en mayor o menor medida, migrantes con destino a Estados Unidos y Canadá, siendo los más significativos los mexicanos, portorriqueños, dominicanos, centroamericanos, haitianos, cubanos, colombianos, venezolanos entre otros. Los desiguales Tratados de Libre Comercio en especial con los Estados Unidos, la pobreza estructural de las naciones latinoamericanas, la corrupción generalizada y en particular de las clases políticas, la delincuencia organizada, el narcotráfico, los desastres naturales, etc., son las palancas más significativas de la migración en esta región del Mundo.
Las causas de las migraciones son complejas, dinámicas e históricas, a lo cual se suma la geopolítica actual que como ajedrez juegan las potencias para procurar defender sus intereses estratégicos, desde acceso a recursos naturales y materias primas, hasta consolidar su presencia en puntos geográficos considerados fundamentales desde una perspectiva político-militar.
Cuando vi por primera vez las fotografías de Aylan no pude más que llorar, sintiendo un gran dolor en el pecho por la impotencia y la injusticia. Lo que sigue de este artículo es lo que salió ese 15 de setiembre, en trazos de lápiz en el papel. Se los comparto pues dice más de lo que puedo decir hoy, más sabiendo que la situación de la migración se agrava en todas partes del mundo.
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Niño bello, de bellos sueños.
Ojos fogosos. Sonrisa pícara.
Rojo y azul. Sangre y cielo.
Hambre y miedo. Muerte y balas.
Tu casa en la sagrada Siria-Kurda ya mas no la es, solo ruinas de un pequeño mundo de risas, juegos y de acabadas vivencias. Huiste con los tuyos, desde la tierra tuya hacia el mar.
Niño bello, de bellos sueños.
1000 días y un poco más. Sobre este mundo diste tres vueltas al sol.
Rojo y azul. Sangre y cielo.
Huida no deseada.
Tus padres. Cabeza nublada y corazón angustiado. El alma solo intuye una salida desesperada.
¿Qué hacer?, ¿Qué otra salida queda?
Niño bello, de bellos sueños.
Brincos y saltos de los tuyos en huida, como pasos tambaleantes de tu ser niño.
Salir de ahí como sea. ¿Para dónde?
Rojo y azul. Sangre y cielo.
De Turquía a Grecia y luego donde Dios quiera. Huidos en pos de una serena vida nueva.
Antes de la agitada huida, muchos días y noches, incluso antes de tus más de 1000 días; tiraron deliberadamente piedra al gran estanque. Su intensión, que partieran en estampida junto a muchos los tuyos, llegando al final solo los menos. Mas por ello, el mar, que era tu amigo, te trago engañado sin quererlo. Ya, prematuramente, tu viaje acabado es. El bote de goma sobre cargado de esperanzas y sueños ha zozobrado.
Niño bello, de bellos sueños.
Cuantas veces jugando con tu amigo el pequeño estanque, como un símil premonitorio de barcos de papel y madera, un día alguien con mala leche tiró piedra que molesto a la sumisa agua haciendo hondas.
Entre lágrimas tus juguetes y rizas yacen ahora en un fondo de sedimentado.
Rojo y azul. Sangre y cielo.
El mar sufriente, hermano amigo de tu pequeño estanque, con suaves olas te puso dulcemente en playa Turca.
Entre lágrimas, mar, playa y cielo, en abrazo profundo, gritaron con rabia, ¿por qué? Uno más de tantos ¿por qué?
Niño bello, de bellos sueños.
Madre y hermano junto a Aylan han partido a cielo. Tu padre, pese a intentar alcanzarte, resbalosos sus dedos te vio partir.
Rojo y azul. Sangre y cielo.
Tú y los tuyos huyeron. Más realmente expulsados fueron. Otros han hecho creer que la difícil decisión solo de los tuyos ha sido. Cuantas mentiras acumuladas, nuevas y añejas. ¿Dónde empieza una, donde termina otra? Piedra tras piedra, caen sobre tierra y mar.
Niño bello, de bellos sueños.
Viniste a esta vida en viaje corto. Otros tirando piedra en estanque decidieron tu retorno.
Rojo y azul. Sangre y cielo.
¿Quiénes crearon este perverso juego? Ofrecieron pan, falafel y te, mas solo te dieron boronas, un poco de agua y hambre. Prometieron paz y casa y te dieron balas y guerra.
¿Quiénes están detrás de todo esto? Perversas intensiones con fachas humanas que, por conveniencia, abandonan a hermanos a su suerte. La tuya, una cierta suerte incierta.
Niño bello, de bellos sueños.
Vestido de rojo y azul. Ya no más rojo, solo el azul cielo de tus sueños.
Rojo y azul. Sangre y cielo.
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Estoy convencido de que el “otro soy yo”. Esta afirmación de miles de formas lo dicen desde hace siglos cientos de personas llamas iluminadas. Por lo cual, haciendo mía la frase, cada acto que haga por el bien del otro, lo hago, para el bien propio. Todas las religiones y los valores más nobles proclamados por seres humanos destacados en política, filosofía y humanidades en general, señalan tal dirección.
¿Qué tendría que pasar, qué palabra habría que decir para que entendiéramos de corazón algo tan simple y profundo a la vez? ¿Algo que realmente cambiaría el mundo que nos rodea?
Creo que ya todo lo necesario ha sido dicho, más no hecho, depende de cada uno de nosotros y de los actos que efectuamos en el metro cuadrado en que nos movemos.
Por Dios, ¿que no vemos que “todos somos uno”?
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