Actualmente nos encontramos ante una serie de movimientos de diferentes sectores sociales, que se manifiestan a favor o en contra, de reformas constitucionales o legales. Dichos movimientos nacen en su esencia de las relaciones humanas, a partir de las cuales, se evidencian conflictos o situaciones que convergen en la necesidad de tutelar conductas o derechos que no están integrados en nuestro ordenamiento jurídico.
Desde este punto de vista el derecho se convierte en un fin, para que los individuos podamos exigir el respeto de nuestras garantías. Los derechos humanos representan esa lucha histórica, cuya proyección refleja la visión de tutelarlos en la norma fundamental de un país para lograr el respeto y la no discriminación hacia sectores vulnerables, teniendo resultados en muchos casos no muy alentadores.
Nadie tiene el monopolio del respeto de los derechos humanos, las arbitrariedades de los derechos se manifiestan en público en privado, en ricos y pobres, en todos los ámbitos sociales.
Lo cierto es que solo a través de nuestra razón, formación, educación y cultura se garantiza el respecto a los derechos, una ley no garantiza el respeto hacia lo que es bueno o es malo, que sería más provechoso para los seres humanos, la inversión en programas de educación y formación integral del ciudadano o cargar nuestro Sistema Jurídico de regulación de conductas y sanciones que solo están en el papel.
La coacción no genera respecto genera miedo pues a largo plazo no garantiza el respeto de los ciudadanos hacia sus semejante. La educación genera respeto, pero no es una tarea del Estado costarricense únicamente, todos proyectamos educación en cada ambiente en el que nos desenvolvemos, este el punto de partida.
Sin lugar a dudas, cada individuo en algún momento puede ser víctima de violencia o disminución de un derecho fundamental, debemos esforzarnos por promover y proteger la justicia, la igualdad social y las libertades fundamentales que son innatos a los seres humanos, pero no condicionando el respeto a una ley, la herramienta resulta útil pero si no enseñas a las personas como utilizarla se vuelven inútiles a largo plazo.
No debemos permitir que el Derecho se constituya en la única herramienta, pues solo una pieza no logra que el sistema funcione, el pilar fundamental es la educación a través de los cuales se llena el engranaje para la armonía perfecta del sistema. Aplaudamos las iniciativas que elevan la vos de los mas vulnerables, luchemos con ellos para lograrlo pero no pongamos todas nuestras expectativas en el texto puro de la ley, puede ser un desacierto aportarlo todo a la misma ficha.
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