Pese a que el resultado del 1 de febrero del 2026 marca un hito histórico no fue una sorpresa. Los analistas y las encuestas lo habían pronosticado pero el aproximadamente 52,49 % de los electores entre los que me encuentro teníamos la esperanza que no sucediera. Y nunca la vimos venir, creímos que la gente iba a reprochar el mal gobierno de Chaves y que había candidatos mejor preparados que la hoy presidenta electa. Pero el asunto venía por otro lado. 1. ¿POR QUÉ EL PUEBLO ESCOGIÓ EL “CONTINUISMO”? Aunque parece contradictorio que un país con grandes retos y necesidades vote por seguir igual, el fenómeno responde a varios factores: 1-1. Muchos votantes no vieron el “continuismo” como algo negativo, sino como la protección de un estilo de gobernanza que perciben como “confrontativo” contra las élites tradicionales. 1-2. Laura Fernández logró capitalizar el populismo de Rodrigo Chaves. Para los que votaron por ella no analizaron bien los resultados del actual gobierno y ella representa la garantía de que las políticas actuales no se detendrán, aunque no estén totalmente seguros si son acertadas. El 48,51 % que eligió a Laura estaba crítico, pero no encontró en la oposición una figura que generara la misma pasión o confianza que el discurso muy populista del oficialismo. 2- ¿ESTABA EL PUEBLO DIVIDIDO? Si, pero de forma muy asimétrica. La división no fue entre dos bloques iguales, sino entre un oficialismo cohesionado y una oposición muy dividida. Mientras el apoyo a Laura Fernández se concentró en una sola bandera, el voto crítico se repartió entre 19 partidos. Esta fragmentación hizo que, aunque mucha gente estuviera insatisfecha, no lograran sumar fuerzas para forzar una segunda vuelta. 3. EL IMPACTO DE LA FRAGMENTACIÓN EN EL PLN Definitivamente, la proliferación de partidos perjudicó a la oposición, y concretamente a Liberación Nacional (PLN). El PLN ya no es el “recipiente natural” del voto descontento. Sectores que antes votaban verde y blanco ahora se movieron hacia partidos como el que lideró Claudia e incluso el Frente Amplio en temas sociales. Al haber tantas opciones, el umbral del 40% fue mucho más fácil de alcanzar para el oficialismo, que solo tuvo que mantener su base sólida mientras los demás se peleaban por las migajas del electorado restante. 4. EL CASO DE CARTAGO: AGRO Y SALUD. ¿Por qué Cartago tuvo un comportamiento distinto? Fue de las pocas zonas donde el mensaje sobre el Hospital de Cartago y la crisis del sector agropecuario caló hondo. (caso de los productores de hortalizas, pero especialmente cebolleros). El Hospital: Para el cartaginés, la infraestructura de salud no es una estadística, es una necesidad de vida o muerte que sienten postergada por el Ejecutivo. El Agro: Al ser una provincia con alta dependencia agrícola, el resentimiento por la falta de apoyo técnico y los altos costos de producción generó un voto de castigo más evidente que en el resto del país en donde los productores no están tan concentrados y muy desorganizados. 5. PROVINCIAS COSTERAS: POBREZA VS. DISCURSO Es la gran paradoja: Puntarenas, Limón y Guanacaste, las zonas con más pobreza, volvieron a votar por oficialismo. ¿Por qué? 5-1. El sentimiento de “abandono histórico”: Estas provincias sienten que los partidos tradicionales (PLN/PUSC) las olvidaron por décadas. El discurso oficialista, que ataca al “ajustismo” de Zapote. Aunque las soluciones concretas aún no llegaron en el gobierno de Rodrigo Chaves. 5-2. Percepción de Seguridad: Aunque la inseguridad es alta, el votante de estas zonas tiende a preferir “mano dura”. Fernández prometió fortalecer el sistema penitenciario y estados de excepción, un mensaje que suele atraer a quienes viven en zonas vulnerables más que las propuestas estructurales de la oposición. 5-3. Desconexión con la oposición: La oposición no logró explicar cómo sus planes mejorarían la economía local de forma inmediata, dejando el espacio libre para el carisma y las promesas populistas del partido de gobierno.
En resumen, el resultado de ayer fue un cheque en blanco y más el reflejo de una oposición que no supo leer que el país ya no quiere volver al pasado, incluso si el presente es complicado.
El reto de doña Laura: entre la continuidad y el abismo
El pueblo ha hablado y, en democracia, el resultado se respeta. Sin embargo, el triunfo de Laura Fernández es un cheque en blanco; es una apuesta de alto riesgo. Personalmente, me queda la duda de si cuenta con la preparación necesaria para desenredar la compleja maraña de problemas estructurales que asfixian a Costa Rica. Ella al haber sido Ministra de Planificación y de la Presidencia, tiene experiencia técnica, pero mi crítica apunta a la capacidad política para negociar en una Asamblea Legislativa que, aunque tiene una fuerte presencia oficialista, seguirá siendo un terreno de conflicto y también en su poco conocimiento de aspectos claves como seguridad social y economía.