A pesar de las constantes críticas sobre la gestión y el desempeño del actual gobierno, una parte de la ciudadanía costarricense —los “ticos”— mantiene su apoyo firme al oficialismo. Este fenómeno, que desafía la lógica de la evaluación racional, se sustenta en una compleja matriz de factores que van desde la lealtad personal hasta la conveniencia económica y la polarización política. ¿En dónde se ubica usted?
La fuerza del sentimiento y la identificación personal
Un componente significativo de esta base de apoyo se desvincula de la evaluación técnica de la gestión y se enfoca en la figura del líder y el clima político que promueve.
- El voto al liderazgo: Para muchos, el apoyo no está anclado en el partido o la plataforma, sino en el presidente mismo. La lealtad se mantiene bajo la creencia de que “No es el gobierno, es el líder”. Estos seguidores separan el desempeño negativo de la administración de la figura presidencial, a la que consideran víctima de otros funcionarios o de conspiraciones externas.
- Atracción por el estilo: Un sector se siente atraído por la forma de atacar a la oposición. El estilo de confrontación y la retórica directa resuenan en quienes están cansados de la política tradicional. Este grupo tiende a culpar sistemáticamente a los opositores de todos los problemas, negándose a reconocer tanto el buen trabajo de anteriores administraciones como la propia corrupción del oficialismo.
- Negación y desinterés: Hay quienes, aunque conocen la realidad de los problemas del país, se niegan a reconocer la verdad sobre el mal desempeño del Su apoyo se basa en la preferencia por el líder y la ignorancia intencional del contexto, mientras que otro segmento simplemente ignora totalmente si la gestión es buena o mala, votando puramente por la atracción personal.
Beneficios directos e intereses estratégicos
Para otro grupo, la lealtad es una estrategia pragmática de supervivencia o ascenso personal, donde los intereses materiales superan el juicio político.
- El enganche del beneficio personal: El apoyo se mantiene por un claro vínculo de clientelismo o la expectativa de obtener un beneficio económico o social directo. Esto incluye la esperanza de conseguir un puesto de trabajo, un contrato o un negocio con la administración actual.
- Representación de intereses: Estos ciudadanos perciben que el oficialismo es el único que articula y defiende sus intereses específicos. Mantienen el apoyo para asegurarse de que su beneficio particular no desaparezca, una perspectiva muy localizada que ignora la situación general del país.
La influencia de la polarización y el “mal menor”
Finalmente, el apoyo se solidifica en un entorno polarizado, donde la batalla por la narrativa se libra intensamente en las plataformas digitales.
- Influencia y propaganda digital: La influencia social y redes juega un papel crucial. Un segmento de la población se adhiere a la propaganda oficialista y a los “troles” en redes sociales, convencidos de que las críticas de la oposición son mentiras o desinformación. Este consumo selectivo de información refuerza su narrativa y justifica su apoyo.
- La estrategia del “mal menor”: La razón más antigua del apoyo político se mantiene vigente: la percepción de que, a pesar de los errores, el actual gobierno sigue siendo la mejor opción en comparación con la oposición. Se apoya al oficialismo no por convicción plena, sino por un profundo rechazo a las alternativas políticas existentes.
En conclusión, el apoyo persistente a la administración actual en Costa Rica es un fenómeno multifactorial: una mezcla de fidelidad emocional al líder, la búsqueda de beneficio económico y la polarización política que lleva a la negación de los problemas y al refugio en el “Mal Menor”. Estos elementos explican por qué la aprobación popular se mantiene en ciertos nichos, a pesar de las voces de alarma sobre la situación nacional.