Las aguas se tornan convulsas ante la próxima elección del Directorio legislativo el 1º de mayo. Como si de un ajedrez se tratase, cada una de las agrupaciones políticas integrantes del Congreso mueve sus fichas para conseguir su propio jaque mate.
El actual rey y presidente del Directorio por el oficialismo, Henry Mora, parece que no decaerá en su intento por reelegirse, sin embargo, la presencia de variopintos peones podría dificultarle el camino y estar presionando para que el mismo comience a diseñar su propio Plan B.
Las críticas que ha recibido Mora en su contra, concretamente, en materia de contrataciones, de creación de una Dirección de Participación Ciudadana en la que se colocó como jefe al exsecretario del Tribunal Supremo de Elecciones Internas del PUSC, y de aprobación del Presupuesto de la República para este año de forma unilateral, el cual fue también objetado por la Sala IV, tampoco sumarían a su juego.
Por otro lado, sus aliados se habrían quedado por el camino y habrían optado por no ceder sus fichas. El Partido Unidad Socialcristiana, PUSC, y su principal aliado en el Congreso, podría sentirse tentado a dar su voto a la oposición, luego de que el Partido Liberación Nacional, PLN, flirtease con el mismo para ofrecerle sus votos, a cambio de cinco de los suyos.
Dicho acercamiento se produjo ante la confesión del Frente Amplio, FA, de ofrecer sus votos, pese a que las tornas podrían girar por el resentimiento que carga la agrupación, luego de la destitución del embajador de Venezuela, Federico Picado.
Ante el escenario adverso mencionado con anterioridad, el PAC no pierde la esperanza de preservar la alianza con el PUSC por medio del ofrecimiento del recorte de ¢61.000 millones el Presupuesto Nacional de este año, buscando además allanar el camino hacia la creación de nuevos impuestos, consiguiendo así el apoyo de otros diputados de oposición.
A ello se suman otros posibles candidatos. Por un lado, Otto Guevara, diputado del Movimiento Libertario, Ottón Solís y Marcela Guerrero, ambos congresistas del partido oficialista, y el independiente, Mario Redondo. Los movimientos en el tablero no se detienen, todos caminan hacia la misma dirección: comer al rey y alzarse con el ansiado trono presidencial.
