1° de mayo: La lucha que nos inspira a cambiar el mundo

Cada 1° de mayo, el mundo celebra el Día Internacional del Trabajador, una fecha que no nació como una concesión, sino como fruto de una lucha valiente. Sus raíces se remontan a 1886, cuando miles de obreros en Chicago salieron a las calles para exigir una jornada laboral de ocho horas. La protesta fue reprimida con violencia, y varios trabajadores fueron ejecutados injustamente. A partir de ese sacrificio, nació un movimiento que sembró las bases de los derechos laborales que hoy disfrutamos en gran parte del mundo.

Hoy, más de 130 años después, este día sigue siendo un recordatorio de que ningún derecho, ninguna mejora, ningún cambio verdadero ha llegado sin esfuerzo, sin sueños ni sin sacrificio.

Por eso, en este 1° de mayo, quiero invitarles a mirar hacia adentro: la lucha aún no ha terminado. Todos los días, millones de trabajadores se esfuerzan por construir un mejor futuro para sus familias y comunidades. Pero no podemos detenernos en lo que hemos logrado; necesitamos seguir luchando por nuestros sueños, seguir creyendo que podemos cambiar el mundo y hacer de cada lugar un mundo mejor. No podemos permitir que nos paralicen los que dicen “no se puede” ni aceptar la discriminación como algo normal.

La verdadera revolución empieza en nuestras ideas. Siempre he luchado por ser un mejor ser humano, esposo, padre e hijo. He batallado por los emprendedores, por el acceso al conocimiento, por impulsar a quienes quieren atreverse a soñar. Mi compromiso ha sido, y seguirá siendo, trabajar para hacer de Costa Rica un país más próspero y justo.

Hoy felicito y agradezco profundamente a los trabajadores públicos y privados de Costa Rica. Gracias a su esfuerzo, nuestro país sigue de pie y avanza. Pero no basta con agradecer: también tenemos la responsabilidad de evolucionar.

Evolucionar significa dotar a nuestra gente de las herramientas necesarias: educación de calidad, acceso a la tecnología, habilidades para los trabajos del futuro y, sobre todo, espacios para emprender, innovar y liderar. No podemos seguir educando para el ayer; debemos preparar a las nuevas generaciones para un mundo que cambia vertiginosamente. Necesitamos formar ciudadanos críticos, creativos y comprometidos con su comunidad y su planeta.

Dentro de esta evolución, no podemos olvidar el campo. El agro debe modernizarse, hacerse atractivo nuevamente para las nuevas generaciones. Tenemos que volver a ver la tierra como fuente de vida, innovación y riqueza. El futuro del agro no está en el abandono ni en la nostalgia, sino en convertirlo en una opción de vida digna, rentable y sostenible. Agricultura inteligente, agrotecnología, cadenas de valor: todo esto debe formar parte de una visión renovada que invite a nuestros jóvenes a regresar a la tierra con orgullo y esperanza.

Hoy más que nunca, la lucha es interna y externa. La lucha por los sueños propios y los sueños colectivos. La lucha por un país donde nadie quede atrás.

No olvidemos que cada gran cambio empieza con una persona que se atrevió a soñar y a actuar. Hoy, en este Día del Trabajador, que sea nuestro compromiso diario luchar con valentía, creer sin miedo y construir, desde cada pequeño esfuerzo, el país que soñamos.

¡Feliz Día del Trabajador! Sigamos soñando, sigamos luchando, sigamos creyendo.

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