San José, 3 jun (elmundo.cr) – Este lunes, el cantón de Turrialba marcó un antes y un después en su gestión ambiental al oficializar el cierre definitivo de su botadero a cielo abierto y poner en marcha su nuevo Centro de Transferencia de Residuos.
Pasadas las 8:00 a.m., el ingreso del primer camión recolector al centro, ubicado en las cercanías del poblado de Noche Buena, simbolizó el fin de una problemática que durante años afectó a la comunidad con malos olores, proliferación de plagas y un impacto negativo en el paisaje local.
El alcalde de Turrialba, Carlos Hidalgo Flores, calificó la jornada como un “día histórico” para el cantón. “Hemos acabado con un problema de años en el manejo de los residuos. En Turrialba estamos comprometidos con la protección ambiental; este centro de transferencias es una inversión millonaria que trae un impacto directo en la salud pública”, afirmó el jerarca municipal.
Funcionamiento y visión ambiental
El proyecto, cuya inversión asciende a los mil millones de colones, fue diseñado bajo un esquema técnico eficiente. El centro cuenta con dos áreas de descarga equipadas con tolvas, donde los camiones recolectores depositan los desechos en contenedores especializados. Posteriormente, estos son trasladados a un relleno sanitario debidamente autorizado, garantizando una disposición final adecuada.
Esta infraestructura se ubica en el mismo terreno donde operaba el antiguo vertedero, integrándose estratégicamente con la Planta de Compostaje municipal. Según explicaron las autoridades locales, ambos proyectos funcionan de manera complementaria: al procesar los residuos orgánicos en la planta, se reduce significativamente el volumen de desechos sólidos que deben enviarse a los rellenos sanitarios, optimizando así la vida útil de los materiales y los costos operativos.
Con esta acción, la Municipalidad de Turrialba da cumplimiento a los estándares de gestión de residuos exigidos por la normativa nacional, apostando por un modelo más sostenible y saludable para sus habitantes.