San José, 2 may (elmundo.cr) – Veintiséis meses después de haber prometido el fin de la “dictadura” de 33 años de Johnny Araya en la capital, el alcalde de San José, Diego Miranda Méndez, ha concretado un giro político que ha sorprendido a diversos sectores: su agrupación, Juntos San José, selló una alianza con el Partido Liberación Nacional (PLN) para la conformación del directorio del Concejo Municipal.
La elección, realizada el pasado 1° de mayo durante la sesión extraordinaria N.° 54, resultó en la designación del regidor independiente Rafael González Ovares como presidente del Concejo. González obtuvo siete votos, provenientes de una coalición que incluyó a los regidores liberacionistas Alexander Cano y Katia Solano Barrantes —quien asumió la vicepresidencia—, junto a representantes de Juntos San José y otras agrupaciones menores.
Este pacto resulta particularmente significativo al contrastar con el discurso de campaña de Miranda en febrero de 2024, cuando celebró su victoria electoral afirmando: “Hemos derrotado la dictadura de 33 años de Johnny Araya en San José”.
Consultado sobre esta alianza por el medio La Nación, el alcalde Miranda rechazó que se trate de un pacto bilateral con el PLN. Según el jerarca municipal, el acuerdo responde a una concertación entre cinco representaciones distintas —Juntos, PLN, Más y dos regidores independientes— necesaria para la gobernabilidad en un Concejo fragmentado.
No obstante, el acercamiento genera cuestionamientos sobre la coherencia del discurso anticorrupción que impulsó la llegada de Miranda a la alcaldía. El actual presidente del Concejo, Rafael González, fue regidor de Juntos hasta septiembre de 2025, cuando se declaró independiente tras discrepancias internas. Posteriormente, en marzo de 2026, acompañó al alcalde en una polémica gira oficial a China, la cual fue objeto de una investigación por parte de la Auditoría Interna municipal debido a irregularidades en la aprobación del viaje.
La alianza se produce en un contexto de alta tensión entre el alcalde y el Concejo Municipal, marcado por la reciente suspensión de 15 días impuesta a Miranda debido a cuestionamientos en la licitación de vehículos eléctricos. Ante las críticas por la nueva conformación del directorio, el alcalde se limitó a señalar que el Concejo “tiene que madurar” y cuestionó las interpretaciones sobre sus alianzas políticas.
Para los analistas, este movimiento pone a prueba la viabilidad de los proyectos políticos construidos sobre la antítesis de las maquinarias tradicionales, planteando interrogantes sobre la confianza de los electores que votaron por una ruptura con el sistema que, en la práctica, hoy comparte la conducción del gobierno local.