Yemen necesita asistencia urgente para prevenir la hambruna

Saná, 15 mar (elmundo.cr) – La inseguridad alimentaria amenaza a más de 17 millones de personas en Yemen, país asolado por el conflicto, según el último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), publicado hoy por las Naciones Unidas y sus socios humanitarios.

Veinte de las 22 gobernaciones del país se encuentran en fases de “emergencia” o de “crisis” de inseguridad alimentaria, y casi dos tercios de la población se enfrentan ahora al hambre y necesitan con urgencia ayuda para salvaguardar sus vidas y medios de subsistencia. Sin más ayuda humanitaria y para la subsistencia, Taiz y Al Hudaydah -dos gobernaciones que comprenden casi una cuarta parte de la población de Yemen-, corren el riesgo de caer en una situación de hambruna.

Con cerca de 17 millones de personas en niveles de “emergencia” o “crisis” de inseguridad alimentaria, Yemen sufre hoy una de las peores crisis de falta de alimentos en el mundo. Esta cifra representa un aumento del 21 por ciento desde junio de 2016 y subraya las conclusiones de la Evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición en emergencias (ESANE) de febrero de 2017.

El conflicto impulsa la inseguridad alimentaria

El conflicto ha tenido un impacto devastador en la seguridad alimentaria y en los medios de subsistencia. Casi el 80 por ciento de los hogares en Yemen declaran estar ahora en peor situación económica que antes de la crisis. La reducción de la producción interna, la interrupción de las importaciones comerciales y humanitarias, el alza de los precios de alimentos y combustibles, el creciente desempleo, la pérdida de ingresos, unos niveles relativamente bajos de financiación de los organismos de Naciones Unidas que prestan ayuda alimentaria y el colapso de los servicios públicos y las redes de seguridad social, son factores que contribuyen en conjunto al deterioro de la situación de seguridad alimentaria.

Taiz y Al Hudaydah -tradicionalmente áreas productoras de alimentos-, han sido el epicentro de una intensa violencia en los dos años transcurridos desde el agravamiento de la actual crisis.

Estas dos gobernaciones tienen las tasas más altas de malnutrición aguda global en el país, que van desde el 17 por ciento en la ciudad de Taiz hasta el 25 por ciento en Al Hudaydah. El umbral de emergencia fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es del 15 por ciento.

“El conflicto tiene un impacto devastador en los medios de subsistencia agrícolas. La producción agrícola y ganadera ha caído sensiblemente en comparación con los niveles previos a la crisis”, señaló Salah Hajj Hassan, Representante de la FAO en Yemen. “Es absolutamente esencial –añadió- que la respuesta humanitaria incluya ayuda alimentaria y agrícola para salvar no sólo vidas, sino también los medios de subsistencia”.

Stephen Anderson, Representante del PMA y Director de País en Yemen, subrayó por su parte cómo la situación se ha deteriorado rápidamente desde que el conflicto se intensificó hace dos años. “La difícil situación actual de seguridad alimentaria y nutrición en Yemen –dijo- requiere cuantiosos recursos financieros para permitir llevar de forma inmediata, adecuada y sostenida ayuda alimentaria, nutricional y de otro tipo a los más necesitados para evitar que caigan en la hambruna”. “También será fundamental un acceso sin restricciones a todas las áreas, incluso para la actividad comercial, para garantizar que la inseguridad alimentaria en el país no se deteriore aún más”, añadió.

“Estamos presenciando los niveles más altos de malnutrición aguda en la historia reciente de Yemen. De los 2,2 millones de niños que la padecen, 462 000 sufren malnutrición aguda grave (SAM, por sus siglas en inglés). Para poner las cosas en perspectiva, un niño con SAM tiene un riesgo de morir diez veces más alto si no se trata a tiempo que un niño sano de su edad. El conflicto en curso y la inseguridad alimentaria tendrán consecuencias a largo plazo en la salud y el desarrollo general de los niños en Yemen”, advirtió Meritxell Relaño, Representante de UNICEF.

La inseguridad persistente afecta a los medios de subsistencia

Los combates en los últimos meses a lo largo de la costa del Mar Rojo han causado graves daños al mayor puerto yemení, Al Hudaydah, interrumpiendo las importaciones, origen del 90 por ciento de los alimentos básicos en Yemen. Las restricciones de acceso y la pérdida de barcos, redes y otros aparejos han acabado con la pesca, otra importante fuente de alimentos e ingresos.

La inseguridad en las zonas costeras afectará probablemente el inicio de la temporada de siembra de sorgo en abril, el cereal más importante producido en el país. Además, obstaculizará el comercio y obligará a más personas a abandonar sus hogares, limitando aún más la disponibilidad de alimentos y afectando a los medios de subsistencia.

Por todo Yemen, hasta 2 millones de familias dedicadas a la agricultura carecen ahora de acceso a insumos agrícolas esenciales, como semillas, fertilizantes y combustible para bombas de riego. Los elevados precios del combustible hacen además que regar tenga un coste prohibitivo.

Debido a la inseguridad, el acceso humanitario puede verse limitado en breve a unos pocos kilómetros alrededor de las principales ciudades, dejando a las comunidades rurales más necesitadas.

La ONU en Yemen reitera su llamamiento a todas las partes en conflicto para que faciliten un acceso incondicional y permanente para que las organizaciones humanitarias puedan así ampliar sus operaciones y atender las crecientes demandas de personas con una necesidad acuciante de ayuda.

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