Fráncfort, 15 jul (dpa) – El Banco Central Europeo (BCE) se reunirá mañana en medio de una gran expectativa de si abrirá más la mano para auxiliar a la agónica banca griega.
Los 25 miembros del Consejo de Gobierno del guardián del euro se darán cita en Fráncfort un día después de una votación decisiva en el Parlamento de Atenas para llevar adelante duros ajustes exigidos por los acreedores internacionales a cambio de un tercer rescate financiero.
Los bancos griegos, cerrados por segunda semana por el corralito decretado por el gobierno, dependen desde hace meses de los créditos de emergencia (ELA) del Banco Central Europeo.
El presidente de la entidad, Mario Draghi, aseguró en distintas ocasiones que el banco echaría mano de todos los instrumentos a su alcance en el caso de que se agravase la crisis en Grecia.
Esto implicaría en vista del acuerdo al que llegaron el lunes Atenas y los acreedores internacionales que Draghi podría anunciar en su tradicional rueda de prensa el aumento de los créditos de emergencia, congelados en casi 90.000 millones de euros el 28 de junio pasado.
“Esperamos que el BCE amplíe gradualmente los ELA a los bancos griegos”, señaló el analista Pernille Bomholdt Henneberg, del banco danés Danske bank.
La decisión del BCE de congelar los fondos allanó el camino para el control de capitales y el cierre bancario y obligó al gobierno a limitar la retirada de efectivo de los cajeros a 60 euros por día. Los bancos griegos están clausurados desde el 29 de junio y probablemente no puedan volver a abrir sin el respaldo financiero del BCE.
La reunión mensual del BCE antecede también a una serie de votaciones cruciales en los Parlamentos de seis países de la eurozona para otorgar el mandato para negociar un plan de ayuda a Atenas de entre 82.000 y 86.000 millones de euros (90.000 y 94.000 millones de dólares).
Entre los Parlamentos que deberán dar el visto bueno figuran los de Estonia y Finlandia, donde crece la resistencia a seguir auxiliando a Grecia.
De cortarse esta vía de financiación, Grecia se vería forzada a introducir una moneda paralela para pagar sus facturas, pronostican los analistas.
El BCE es uno de los tres acreedores internacionales además del Fondo Monetario Internacional y de los socios de la eurozona. Pero antes de decidir finalmente sus próximos pasos en la crisis griega, el banco europeo deberá asegurarse de que Atenas le devuelva el préstamo de 3.500 millones de euros que vence el próximo lunes.
Según los analistas, si Atenas tampoco salda esta deuda, como ya lo hizo con otros dos pagos pendientes al Fondo Monetario Internacional, el BCE podría poner fin a los créditos de emergencia, lo que llevaría al colapso del sector bancario griego y en última instancia a la salida del país del espacio monetario.
Los analistas no esperan que el BCE anuncie mañana medidas monetarias y que mantendrá invariable los tipos de interés en el mínimo histórico de 0,05 por ciento.
Tampoco se esperan novedades en cuanto al programa de compra de bonos soberanos lanzado en marzo para aplacar el riesgo de deflación en la eurozona. Los expertos consideran que este programa está ayudando a evitar el contagio de la crisis griega a otros países vulnerables de la zona del euro.
