Roma, 17 jul (dpa) – Catorce policías italianos resultaron heridos hoy en choques con activistas de extrema derecha y residentes locales que se oponían al traslado de un grupo de refugiados hacia un suburbio del norte de Roma, informó la policía local.
Los manifestantes habían bloqueado desde el 7 de mayo el acceso a un edificio donde antiguamente funcionaba una escuela y que ahora va a ser convertido en un asilo que albergará unos 100 refugiados.
También en Quinto di Treviso, al norte de Venecia, se registraron protestas similares contra la llegada de migrantes.
Además, en Sicilia se registraron disturbios cuando fue rechazado un barco de salvataje de Médicos sin fronteras (MSF). Según esa organización, los casi 700 migrantes que iban a bordo de la nave no pudieron descender a tierra en Sicilia debido a la falta de capacidad de la ciudad para albergarlos, por lo que debieron continuar viaje hacia Calabria.
“Las condiciones de admisión insuficientes que imperan actualmente en Italia tienen consecuencias gravísimas para los refugiados”, dijo Loris de Filippi, presidente de MSF en Italia.
En Roma, el micro que transportaba a 20 refugiados logró llegar a la ex escuela tras horas de estar varado a causa de las protestas y los cortes de calles.
Los manifestantes escoltaron el micro que transportaba a los recién llegados con amenazas e insultos y lanzándoles piedrazos, botellazos y sillazos. Casa Pound Italia, un grupo neofascista, se unió a los manifestantes.
La ciudad declaró que levantaría los cortes y que los migrantes seguirían alojados en la ex escuela.
La policía informó que había detenido a dos de los vándalos por los disturbios e identificado a otros 15, y añadió que estaban considerando tomar más acciones tras analizar las imágenes de video de los incidentes.
“Lo que hemos presenciado ha sido indecente e indigno”, declaró el prefecto Franco Gabrielli, un alto funcionario del Ministerio del Interior que autorizó la apertura de la escuela a los migrantes. “No daremos un paso atrás”, advirtió.
Distinta fue la reacción de las autoridades en Quinto di Treviso, una pequeña localidad situada 30 kilómetros al norte de Venecia. Allí, los refugiados fueron trasladados del lugar originalmente planeado para albergarlos hacia un ex cuartel situado en las inmediaciones.
Previamente, frente al albergue se habían producido protestas de decenas de manifestantes que incendiaron muebles y colchones y chocaron con la policía, que detuvo decenas de personas. En este caso, los manifestantes recibieron el apoyo de Forza Nuova, otra organización neofascista.
La agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) expresó su indignación por las protestas. “Es vergonzoso que la frustración de los ciudadanos sea manipulada a sabiendas para instigar a la violencia contra los refugiados y los aspirantes a asilo”, declaró Laurens Jolles, experto de la ACNUR para el sur de Europa.
En Italia ha crecido mucho la cifra de refugiados en los últimos años, trepando de 13.000 en 2012 a 170.000 el año pasado. En lo que va del año ya son 82.000 las personas que llegaron a las costas italianas provenientes del Mediterráneo. En el país hay debates constantes respecto de dónde recibirlos, y sobre todo las regiones del norte se niegan a seguir aceptando refugiados.
Los que se oponen a que Italia siga recibiendo migrantes suelen alegar que éstos son más proclives a cometer actos criminales y que traen enfermedades contagiosas. Algunos se quejan también de que tener refugiados como vecinos disminuye la valuación de sus propiedades.
Casa Pound Italia emitió un comunicado en el que acusa a las autoridades de “gastar millones de euros para alimentar el negocio de la (acogida) de migrantes” mientras que “no hay dinero para abrir guarderías o dar viviendas sociales a italianos que lo necesitan”.