Caracas, 09 abr (elmundo.cr) – El negocio energético vinculado a Venezuela ha resurgido en el panorama regional, impulsado por el aumento de los precios del petróleo y las tensiones en Medio Oriente. Sin embargo, esta reactivación viene acompañada de regulaciones más complejas y exigentes, según se desprende de recientes discusiones sectoriales, como el Texas–Venezuela Energy Policy Roundtable.
La conversación sobre Venezuela ya no se centra únicamente en su potencial petrolero o en las necesidades del mercado. Ahora, cualquier análisis serio debe considerar marcos regulatorios, licencias, financiamiento, logística, seguridad operativa y capacidad de ejecución. Se observa una “flexibilización selectiva y condicionada”, que requiere un enfoque técnico y multidisciplinario.
El encuentro Texas–Venezuela Energy Policy Roundtable, celebrado en marzo, puso de manifiesto la necesidad de alinear políticas públicas, sector privado y análisis técnico. La discusión abarcó desde la cooperación energética hemisférica hasta la seguridad corporativa y la nueva Ley de Hidrocarburos venezolana, incluyendo temas de tecnología, inversión y asuntos legales.
Esteban J. Elías, socio de Leech Tishman, destacó la importancia del nuevo marco de licencias OFAC para Venezuela. “Hoy una operación energética no se define solo por reservas, producción o precio, sino también por la estructura regulatoria, el tipo de contraparte, los canales de pago, la trazabilidad y las obligaciones de reporte”, afirmó. Elías enfatizó la necesidad de una coordinación estrecha entre lo corporativo, regulatorio, contractual y financiero.
Elías resumió que “el petróleo volvió al centro de la conversación global, pero en un formato distinto al de los ciclos anteriores. El roundtable dejó una primera hoja de ruta para lo que viene: más disciplina regulatoria, mejor estructuración de proyectos, mayor coordinación entre actores públicos y privados, y un papel más visible del compliance como condición de entrada, no como revisión posterior”.