La embarcación, bautizada como “Granma 2.0” en alusión al histórico navío que transportó a Fidel Castro en 1956, llegó a Cuba después de cuatro días de travesía desde México con unas 14 toneladas de alimentos y medicamentos, además de paneles solares, bicicletas y otros insumos básicos.
A bordo viajaban alrededor de 30 activistas de distintos países, parte del Convoy Nuestra América, una iniciativa solidaria que ha movilizado a más de 650 participantes de 33 naciones para visibilizar la situación en la isla y enviar ayuda directa.
“Sabemos que lo que traemos es una gota en un océano de necesidades”, afirmó el activista brasileño Thiago Ávila a su llegada, al tiempo que denunció el impacto de las sanciones estadounidenses sobre la isla.
Cubans gather at the Malecon to welcome aid flotilla https://t.co/jsxH4YzReQ
— Reuters (@Reuters) March 24, 2026
La llegada del barco coincide con un agravamiento de la crisis energética en Cuba, tras el endurecimiento de las sanciones impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a finales del pasado enero. Washington intenta presionar un cambio político en la isla con estas medidas, pero las mismas intensifican la escasez de combustible y los apagones generalizados que sufre la población.
El Gobierno cubano, encabezado por Miguel Díaz-Canel, ha denunciado reiteradamente lo que considera una “asfixia energética”. El país lleva meses sin recibir suministros clave como diésel, gasolina o gas licuado, esenciales para la generación eléctrica.
La isla produce apenas el 40 % del combustible que necesita, lo que ha provocado interrupciones en el transporte, reducción de la actividad laboral y cancelaciones de vuelos, además de apagones masivos en los últimos días.
Dos barcos más en camino, mientras crece la solidaridad internacional
El convoy forma parte de una caravana internacional que busca expresar apoyo político y humanitario a Cuba. Entre los participantes destacan figuras como el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn, la senadora colombiana Clara López y el político español Pablo Iglesias, entre otros.
La iniciativa ha sido recibida por el Gobierno cubano y por organizaciones afines, aunque también ha generado críticas entre sectores de la oposición dentro y fuera del país.
Además de este convoy, varios países como México, China, Brasil e Italia han enviado ayuda, mientras que el bloque regional CARICOM anunció el envío de suministros básicos, incluidos alimentos y material médico.
Tras la llegada del “Granma 2.0”, se espera el arribo de otras dos embarcaciones que zarparon desde Isla Mujeres, en México, y que han sufrido retrasos debido a condiciones meteorológicas adversas en el Caribe.
Estas naves completarán el envío de ayuda en una operación que, según sus organizadores, busca no solo aliviar necesidades urgentes, sino también llamar la atención internacional sobre la situación en Cuba.
Mientras tanto, organismos internacionales y distintos actores han advertido del riesgo de una crisis humanitaria en la isla, donde las dificultades económicas se arrastran desde hace años y se han visto agravadas tras la pandemia y el endurecimiento de las sanciones.
Con AP y EFE