Elmenhorst (Alemania), 21 (dpa) – Una familia alemana convive con un caimán de 2,50 metros de largo y unos 100 kilogramos de peso al que llaman “Frau Meyer” (señora Meyer), desde hace 43 años.
El animal tiene 45 años y reside en la piscina de la familia Kaulis en Elmenhorst, en el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. “Es nuestra mascota”, afirma su dueño, el antiguo artista de circo Klaus Kaulis.
Kaulis actuó durante mucho tiempo en el circo con un espectáculo de reptiles. Cuando se jubiló, este hombre de 77 años se retiró con su familia a Elmenhorst. La señora Meyer se fue con ellos. Las serpientes las regaló, según cuenta. “Con ellas no se establece un vínculo tan estrecho”, confiesa. Un cocodrilo es otra cosa. “Frau Meyer es para nosotros un miembro más de la familia”, asegura.
Antes, cuando Kaulis aún estaba de gira con el circo, la señora Meyer viajaba en un contenedor acondicionado en un camión articulado. Ahora, el contenedor se encuentra en el jardín de Elmenhorst.
En el interior, la señora Meyer tiene un estanque en el que duerme por la noche y donde se alimenta, según cuenta Kaulis. Esto es importante. De esta forma, el caimán sabe que no hay nada fuera y no se le ocurre salir a cazar nada pensando que es comida. Kaulis construyó un estanque adicional para el caimán del Misisipi en el jardín, ya que el del contenedor no cumple con la normativa debido a que es demasiado estrecho.
La familia Kaulis no le tiene miedo a su exótica mascota, pero sí respeto, según subraya el exartista. Según dice, hay que estar siempre atento y prestar atención a las señales del caimán. Cuando su hijo Krystian tenía tres años, el niño conoció de cerca a la señora Meyer por primera vez. Todavía hoy le gusta jugar con el animal en la piscina del jardín. Su nieto también tiene ahora tres años y, bajo supervisión, ya puede acariciar al caimán. Por cierto, los visitantes también pueden hacerlo.
Klaus Kaulis no teme que la señora Meyer se escape. “Es demasiado perezosa para eso”, asegura. Añade que hay que alentar al animal a que se mueva. No obstante, el recinto está protegido y vigilado por cámaras. Las autoridades competentes han inspeccionado las instalaciones y no han expresado ninguna objeción. Tampoco ha oído quejas de los vecinos. Sin embargo, Kaulis advierte sobre la tenencia de animales salvajes exóticos como los caimanes y recuerda que los requisitos son muy estrictos.