“Fuimos hasta el lugar más alejado de tierra firme en el que había estado. Solo se veía un barco a la semana atravesando el horizonte. Había aves y ballenas pero, aparte de ellos, solo alcanzábamos a ver el océano, un océano de color azul ultramarino intenso”.
El Sr. Marco Milardi, en su condición de científico, ha participado en una travesía única que lo ha llevado hasta las aguas internacionales del Océano Índico Sudoccidental, donde muy pocas personas han estado. Él ha sido uno de los más de 20 científicos de 11 países a bordo del buque de investigación Dr. Fridtjof Nansen, un buque utilizado en el marco del Programa Nansen, una asociación entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Gobierno de Noruega, 33 países y varias organizaciones regionales de África y el Golfo de Bengala.
Desde 1975, cuando zarpó el primer buque Nansen, los descubrimientos científicos del Programa han sido primordiales para la investigación pesquera y marina, y los conocimientos generados han fundamentado el uso sostenible de los recursos marinos en muchas regiones del mundo.
Resulta difícil de creer en la actualidad, pero se sabe relativamente poco acerca de las aguas internacionales y los habitantes de sus profundidades. La información sobre las poblaciones de peces, la biodiversidad y los ecosistemas marinos vulnerables en alta mar es limitada. En el documento técnico titulado Review of the state of world marine fishery resources (Examen del estado de los recursos pesqueros marinos mundiales, disponible únicamente en inglés) se señaló que, en el caso de más de un tercio de las poblaciones de peces de aguas profundas, seguía sin haber información suficiente para conocer su situación, esto es, si eran abundantes, si permanecían estables o si estaban disminuyendo.
Esta última travesía de investigación del buque Nansen fue organizada por la FAO a través de su proyecto Common Oceans Deep-Sea Fisheries (Pesca en aguas profundas del Programa Océanos Comunes) y su programa Nansen, junto con sus asociados, el Acuerdo de Pesca para el Océano Índico Meridional y el Instituto de Investigaciones Marinas de Noruega.
La finalidad específica del viaje era investigar los recursos pesqueros, cartografiar los ecosistemas vulnerables, clasificar especies de tiburón de aguas profundas poco conocidas, realizar un seguimiento de las aves marinas y las ballenas y estudiar una serie de montañas submarinas, conocidas como montes marinos, en una amplia zona del Océano Índico Sudoccidental. La misión forma parte de las iniciativas adicionales por recabar datos que refuercen la gestión de base científica en estas zonas, conciliando los intereses del sector pesquero, la seguridad alimentaria y la biodiversidad.
“Durante esta travesía, estudiamos 3 400 millas náuticas en montes submarinos al sur de Madagascar y utilizamos la acústica activa para recopilar información nueva acerca de los hábitats y las especies fundamentales”, comenta el Sr. Bjørn Erik Axelsen, científico del Instituto de Investigaciones Marinas y responsable de la investigación científica.
Según explica el Sr. Milardi, que dirigió el equipo de investigación “acústica” a bordo del Nansen, “la finalidad de la labor acústica era estudiar agrupamientos o cardúmenes de determinadas especies mediante una ecosonda”, y señala que esta herramienta detecta los peces midiendo la intensidad de los ecos de retorno al buque.
“Pasábamos toda la noche barriendo [acústicamente] un monte marino siguiendo un patrón de búsqueda, tratando de encontrar las concentraciones densas de especies de peces”, describe.
El arduo trabajo tenía como objetivo evaluar la situación de estas poblaciones de peces para que el Acuerdo de Pesca para el Océano Índico Meridional, la organización regional de ordenación pesquera (OROP) para la que él trabajaba, pudiera decidir si la pesca de esa población era o no sostenible.
Otra esfera que suscita preocupación es la de los tiburones de aguas profundas, que suelen estar documentados únicamente como capturas incidentales descartadas en la pesca. Ello refleja el escaso conocimiento de estas especies, así como la importancia de datos sólidos para entender mejor los ecosistemas marinos y los posibles efectos de las operaciones pesqueras.
“En la actualidad, existen lagunas en la evaluación de los efectos. Por ejemplo, no sabemos en qué lugares del océano se encuentran muchos de los tiburones de aguas profundas. Saber esto es fundamental para tomar decisiones de gestión acertadas”, afirma el Sr. Anthony Thompson, Experto sobre la pesca de aguas profundas de la FAO y codirector del viaje de investigación.
“Si descubrimos los lugares en los que pesca la gente y comprobamos que coinciden con aquellos en los que habitan los tiburones, sabremos que los tiburones podrían estar en peligro. Si no hay coincidencias, tampoco hay repercusiones”, añade.
De hecho, durante el viaje, los científicos recabaron el conjunto de datos más completo hasta la fecha para ayudar a evaluar las poblaciones de tiburón de aguas profundas en zonas de alta mar del Océano Índico Sudoccidental. En el proceso se grabó el primer vídeo de una quimera boquinegra, un pez muy poco frecuente que solo se encuentra en estas aguas, y se filmaron por primera vez tollos lucero que habitaban a un kilómetro de profundidad en estas aguas.
Asimismo, se grabaron en vídeo ecosistemas marinos vulnerables que se encontraban a una profundidad de entre 50 y 1 000 metros, y se prestó especial atención a las comunidades de corales y esponjas en aguas profundas. “Estos hábitats son, en realidad, muy poco comunes y están dispersos y localizados, por lo que debemos saber dónde se encuentran para poder protegerlos”, afirma el Sr. Thompson.
“Esta información refuerza los datos científicos disponibles para ayudar a las OROP a gestionar las especies, por ejemplo los tiburones capturados incidentalmente, y también la pesca de fondo”, resume.
Por su parte, el Sr. Milardi señala que los datos de alta calidad generados en viajes de este tipo contribuyen a promover la aceptación de las medidas concebidas para salvaguardar los ecosistemas marinos, al tiempo que facilitan la pesca responsable. Esto incrementa el “apoyo a las decisiones en materia de ordenación pesquera por parte del público, el sector pesquero y prácticamente todas las partes implicadas”, añade.
En el último decenio, la FAO ha realizado importantes progresos para fortalecer los datos científicos en zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, esto es, aquellas zonas del océano que no están sujetas a la soberanía de ningún país. Estas investigaciones sustentan el uso sostenible y la conservación de la biodiversidad marina en aguas internacionales en consonancia con el Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional.
En los próximos años, el comité científico del Acuerdo de Pesca para el Océano Índico Meridional analizará las muestras recopiladas y la información recabada durante la travesía. “Proyectos como estos contribuyen a fortalecer la cooperación y el intercambio regular con las OROP para abordar asuntos comunes”, señala la Sra. Vera Agostini, Directora Adjunta de la División de Pesca y Acuicultura de la FAO. “Con el tiempo, los conocimientos que generan constituirán una base científica sólida para una ordenación pesquera más eficaz, apoyando así la conservación a largo plazo de la biodiversidad en esta y otras regiones”.
La historia y las fotos relacionadas se pueden encontrar en: https://www.fao.org/newsroom/