Por Christian Böhmer y André Stahl (dpa)
Riga, 24 abr (dpa) – Yanis Varoufakis llegó a Riga como siempre, sin corbata y con una amplia sonrisa. Pero el ministro de Finanzas griego, siempre tan comunicativo, pasó junto a los periodistas sin decir una palabra. Ya en la sala “Riga” de la Biblioteca Nacional letona, los ministros de Finanzas del Eurogrupo fueron al grano. “No fue un día fácil para Varoufakis”, aseguró un diplomático de la Unión Europea.
El ministro griego tuvo que escuchar muchas críticas de sus colegas de los países del euro. “Todos tenemos claro que el tiempo se acaba”, resumió el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.
Los socios europeos de Atenas acusan cada vez más abiertamente al gobierno de Alexis Tsipras de retrasar las negociaciones sobre su programa de reformas y de poner así en peligro la estabilidad de toda la zona.
El ambiente es tenso, incluso muy tenso. “Se fue directamente al grano”, afirmaron las fuentes. Según la agencia Bloomberg, a Varoufakis le llegaron a calificar de “amateur” y le acusaron de “perder el tiempo”, aunque los diplomáticos comunitarios no lo confirmaron. “Fue una discusión muy crítica”, se limitió a decir Dijsselbloem.
“Estoy bastante harto de esto”, apuntó el ministro de Finanzas austriaco, Hans Jörg Schelling. “Cuando Varoufakis (…) dice en una entrevista que hay reunirse de una vez por todas, yo me pregunto: ¿qué es lo que hemos estado haciendo el último medio año?”, agregó.
Las negociaciones entre los expertos de Atenas y sus acreedores avanzan, pero con dificultad. “Todavía estamos muy lejos” de llegar a un acuerdo, explicó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. Sin ese acuerdo no podrán llegar a Atenas los 7.200 millones de euros (7.800 millones de dólares) que aun quedan de su rescate financiero
Mientras, continúa el misterio sobre la precaria situación financiera de Grecia. Las instituciones de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sólo reciben cifras con cuentagotas. Y Grecia tendrá que devolver pronto algunos tramos de sus créditos.
“La liquidez es cada vez un problema más grande para el gobierno griego”, advirtió Dijsselbloem, que sin embargo está seguro de que se logrará alcanzar un acuerdo.
Si Grecia no consigue pagar a sus acreedores, el país entraría en suspensión de pagos. Pero eso no significaría que tuviera que salir de la zona euro. “No existe la posibilidad de salir del euro, sino de la UE”, explica el austriaco Schelling remitiéndose al derecho europeo.
En el Eurogrupo cada vez se preguntan más si Varoufakis sigue teniendo poder y si sigue habiendo sintonía en el seno la coalición de gobierno formada por la alianza de izquierdas Syriza y los populistas de derechas Griegos Independientes. La impresión que se tiene en Riga es que la solución del “drama” griego se ha convertido en una cuestión del más alto nivel.
Y algún motivo hay para pensar así. Antes de la cita del Eurogrupo en Riga, el primer ministro Tsipras se reunió el jueves en Bruselas con la canciller alemana, Angela Merkel. El encuentro -celebrado aprovechando una cumbre extraordinaria de la UE- duró más de lo previsto y transcurrió de forma constructiva.
En Atenas se ha prestado especial atención a una frase particular de Merkel. A la pregunta de si Grecia podría quedarse sin dinero, la canciller respondió: “Debe hacerse todo lo posible para evitarlo”.
A pesar de los duros debates y palabras, Varoufakis se mostró relajado en Riga. En la foto de familia con sus colegas europeos incluso sonrió y ante las cámaras aseguró que ve “señales claras de un acercamiento sustancial”.
Pero tampoco oculta los problemas: la reforma del sistema de pensiones, ejecuciones inmobiliarias, ajustes presupuestarios. “Como europeos no podemos permitirnos no llegar a un acuerdo”, afirmó.
