Washington, 27 feb (elmundo.cr) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó este viernes la posibilidad de una “toma de control amistosa” de Cuba, en medio de tensiones bilaterales y presiones económicas sobre la isla.
Trump, al ser consultado por la prensa, describió a Cuba como una nación con “serios problemas”.
Trump sugirió que un acuerdo de este tipo podría ser “muy positivo” para los cubanos exiliados en Estados Unidos que desean regresar a la isla, y mencionó que ha escuchado sobre la necesidad de un cambio en Cuba “desde que era niño”.
Sin embargo, no ofreció detalles concretos sobre cómo se llevaría a cabo esta acción ni cómo se articularía legal o diplomáticamente, aunque indicó que el Secretario de Estado, Marco Rubio, “lo está gestionando”.
Estas declaraciones se producen en un contexto de crecientes fricciones entre Washington y La Habana, tras medidas de bloqueo energético por parte de Estados Unidos y un reciente incidente marítimo en aguas cubanas.
La expresión “toma amistosa de control” no tiene un fundamento legal claro en el derecho internacional. La idea sugiere un cambio de gobierno o de influencia política y económica con el consentimiento de las autoridades locales.
Un ejemplo de esto es Venezuela, donde Estados Unidos intensificó la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, incluyendo sanciones y embargos que afectaron la economía y las relaciones exteriores del país.
En el contexto de una “toma amistosa”, la idea sería que un Estado, debilitado por problemas internos y presiones externas, acepte acuerdos o transformaciones políticas con el apoyo de un socio más poderoso.