Donald Trump firmó el jueves 2 de abril decretos que, por un lado, imponen nuevos aranceles sobre una serie de medicamentos importados y, por otro, reajustan los ya existentes sobre los metales, justo un año después del anuncio de sus aranceles generales.
El recargo sobre los productos farmacĆ©uticos tiene como objetivo acelerar la reubicación de fĆ”bricas enĀ Estados UnidosĀ y podrĆa alcanzar hasta el 100%, pero serĆ” del 15% para los paĆses o territorios, como laĀ Unión Europea,Ā JapónĀ oĀ Corea del Sur, que tienen un acuerdo comercial con Washington.
Al mismo tiempo, la revisión de losĀ arancelesĀ aplicados a los metales tiene como objetivo contrarrestar las prĆ”cticas de las empresas que buscan “manipular artificialmente” los precios de sus productos para revenderlos a un precio mĆ”s bajo enĀ Estados Unidos, segĆŗn laĀ Casa Blanca.
En concreto, los productos terminados que contengan un 50% o mÔs de acero, aluminio o cobre estarÔn sujetos a partir de ahora a un arancel del 25% de su valor total y ya no al 50% sobre la proporción de metales que contengan.
Fomentar el “Made in USA”
Las nuevas normas relativas a los metales entrarĆ”n en vigor a partir del lunes 6 de abril, mientras que losĀ arancelesĀ sobre los productos farmacĆ©uticos se harĆ”n realidad en un plazo de 120 a 180 dĆas, segĆŗn el tamaƱo de la empresa, segĆŗn se ha precisado en laĀ Casa Blanca.
Las empresas que se comprometan a instalar fĆ”bricas enĀ Estados UnidosĀ solo estarĆ”n sujetas aĀ arancelesĀ del 20% sobre sus medicamentos hasta el final del mandato deĀ Donald Trump, mientras se construyen sus lĆneas de producción en el paĆs. En cuanto a aquellas que apliquen los precios de Ā«nación mĆ”s favorecidaĀ» a sus medicamentos vendidos enĀ Estados UnidosĀ y se comprometan a instalar fĆ”bricas allĆ, simplemente quedarĆ”n exentas deĀ aranceles.
“Simplificación” y “equidad”
Por su parte, su decreto sobre los metales impone normas especĆficas, en particular a las empresas extranjeras, que deberĆ”n pagarĀ arancelesĀ basados en el valor de compra de los productos estadounidenses. “Es simplemente una cuestión de simplificación y equidad”, aseguró el representanteĀ ComercialĀ de la Casa Blanca (USTR), Jamieson Greer,Ā quien, ademĆ”s, considera que no deberĆa haber consecuencias en los precios para los consumidores.
Hace justo un aƱo, con motivo de lo que Ć©l denominó “el dĆa de la liberación”, el presidente estadounidense anunció una serie deĀ arancelesĀ aplicados a todos los productos que ingresaran aĀ Estados Unidos, con la intención declarada de reequilibrar la balanza comercial de la primera economĆa mundial.
Al mismo tiempo, estableció recargos que afectaban a varios sectores industriales especĆficos, como elĀ aceroĀ y el aluminio, el automotriz o el cobre, considerados por laĀ Casa BlancaĀ como de importancia estratĆ©gica.
Desde entonces, la Corte Suprema ha considerado que gran parte de esos recargos eran inconstitucionales, anulÔndolos de hecho, aunque el Gobierno anunció de inmediato la introducción de nuevos aranceles, esta vez del 10%, hasta finales de julio. Sin embargo, la decisión no afectó a los aranceles sectoriales, que siguen vigentes.
Con AFP.