HURACÁN IRMA

Trump ataca a la alcaldesa de San Juan en Twitter, mientras Puerto Rico clama por ayuda

Carmen Yulín, alcaldesa de Puerto Rico (en el agua) saluda a uno de los isleños que intenta escapar de las inundaciones, las cuales persisten a días de que Irma azotara el país. Foto: Twitter

Redacción, 30 set (VOA) – La alcaldesa de San Juan, Puerto Rico, Carmen Yulín Cruz, respondió rápidamente este sábado tras ser atacada por el presidente Donald Trump en una serie de tuits, en los que la acusó a ella y a otras autoridades de no hacer nada para aliviar la tragedia que vive la isla y “querer que [en el gobierno federal] les hagamos todo”.

Yulin Cruz dijo: “La meta es sólo una: salvar vidas este es el momento para demostrar de [qué] estamos hecho. No podemos distraernos con nada más”

Horas ante, el presidente Trump, se había volcado a Twitter para atacar duramente a la alcaldesa, quien el viernes desató una tormenta política cuando criticó a la secretaria en funciones del Departamento de Seguridad Nacional, Elaine Duke, por decir que los esfuerzos del gobierno federal en Puerto Rico eran una “buena noticia”.

“Cuando no tienes comida para un bebé, es no es una buena noticia”, dijo la alcaldesa durante una transmisión en vivo con la cadena CNN. “Maldición… ésta es una historia de gente que está muriendo”.

En el primero de una serie de tuits sobre Puerto Rico, Trump dijo que “la alcaldesa de San Juan, quien se mostró muy agradecida hace solo unos días, ahora ha recibido órdenes de los demócratas para que sea desagradable con Trump”.

“… Qué pobre liderazgo de la alcaldesa de San Juan y de otros en Puerto Rico, que no son capaces de hacer que sus trabajadores ayuden. Ellos… quieren que todo se les haga cuando debería ser un esfuerzo comunitario. 10.000 trabajadores federales haciendo un fantástico trabajo en la isla”, agregó.

Tras reiterar que visitará Puerto Rico e Islas Vírgenes el martes junto a la primera dama, Melania Trump, el mandatario involucró a la prensa en la controversia—“las cadenas de noticias falsas”— que dijo trabajan “horas extra en Puerto Rico haciendo lo mejor por arrebatar el espíritu de nuestros soldados y [rescatistas]. ¡Qué vergüenza!”.

La secretaria Duke, llegó el viernes a la devastada isla de Puerto Rico para asegurar a los residentes que el gobierno federal comprende la severidad de la catástrofe que encaran los puertorriqueños tras el paso del huracán María hace 10 días.

Si bien las condiciones han mejorado, muchas de las calles de San Juan, la capital de Puerto Rico, continúan inundadas por las aguas negras y sus habitantes consideran salir de la isla, como lo ha constado la enviada especial de la Voz de América, Celia Mendoza.

“Sé que la gente de Puerto Rico e Islas Vírgenes están sufriendo”, dijo Duke durante una conferencia de prensa en San Juan. “Estamos aquí y hemos estado aquí para ayudarles. Continuamos trayendo provisiones adicionales y personal que ayude más en el esfuerzo de distribución en el terreno”.

El viernes, Duke hizo un recorrido aéreo de una hora y luego se trasladó en vehículo desde el aeropuerto a través de calles todavía inundadas, con letreros torcidos y techos con agujeros. Se reunió con autoridades locales y federales y trató de alejarse de las declaraciones que hizo la víspera.

La funcionaria dijo más tarde que está consciente de que la gente está sufriendo y “claramente la situación en Puerto Rico después del devastador huracán no es satisfactoria”.

“Hay tanto más que debemos hacer. Nunca estaremos satisfechos. Por eso estamos aquí”, agregó.

Mejora la situación

Desde el viernes más puertorriqueños tienen agua y comida, sin bien racionada, y el cuello de botella en la distribución de provisiones comenzó a ceder.

Las telecomunicaciones han regresado también en un 30 por ciento de la isla, casi la mitad de los supermercados han reabierto al menos por unas horas y un 60 por ciento de las estaciones de gasolina están funcionando. Pero muchos siguen desesperados.

El presidente Donald Trump reconoció el viernes que Puerto Rico es “totalmente incapaz” de lidiar sólo con la catástrofe. “Trabajan muy duro, pero no quedó nada”, dijo. “Fue arrasado”. Agregó que todas las dependencias correspondientes del gobierno “están totalmente comprometidas con el desastre, y con las labores de atención y recuperación”.

Y aunque manifestó empatía y solidaridad, llevó la atención nuevamente a la enorme deuda que tenía la isla antes del huracán, lo que generó dudas de hasta dónde ayudará Washington a Puerto Rico.

“Al final el gobierno de Puerto Rico tendrá que trabajar con nosotros para determinar cómo se financiará y organizará este enorme esfuerzo de reconstrucción —que terminará siendo uno de dimensiones jamás vistas—, y qué haremos con la tremenda deuda que ya tiene la isla”, dijo el presidente, quien agregó que “sin embargo, no descansaremos hasta ver que la gente de Puerto Rico está segura”.

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