Por Diego Bazzani
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cumplió el 7 de agosto su tercer año en la Casa de Nariño. Tras ser electo con las banderas del “cambio y la paz total”, el jefe de Estado ha apostado por intentar llevar a cabo reformas sociales y negociar con grupos al margen de la ley. Sin embargo, su Administración aún no logra concretar varios de sus objetivos iniciales.
Gustavo Petro cumple tres años en la Presidencia de Colombia.
El 7 de agosto, día en que se conmemora la Batalla de Boyacá, fecha crucial en la lucha por la independencia del país, el primer mandatario de izquierda de la nación y líder del partido Pacto Histórico completó las tres cuartas partes de su Gobierno.
Y este no es un aniversario más de su mandato. El país se encuentra ad portas del inicio de una nueva carrera electoral por la Presidencia, en medio del trámite legislativo de varias de las reformas bandera de la Administración de Petro.
Según la encuesta más reciente de la firma Invamer, actualmente el jefe de Estado tiene el apoyo del 37% de los colombianos y una cifra de desaprobación entre los ciudadanos del 58%. Un reto para las aspiraciones de continuidad del proyecto del líder izquierdista.
El exalcalde de Bogotá y excongresista logró triunfar en los comicios de 2022 con el declarado impulso del “cambio”, prometiendo transformaciones de fondo en la economía, la salud, la seguridad y el sistema laboral del país.
A lo largo de su mandato, el Ejecutivo en compañía de su bancada en el Congreso ha intentado pasar varias reformas para intentar modificar el status quo del país, pero muchos intentos han resultado infructuosos.
Reformas sociales de Petro: salud, pensiones y trabajo
Al inicio de su mandato, Petro logró aprobar una reforma tributaria junto a su primer ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, pero posteriormente el trámite de los proyectos más significativos de su Gobierno han sido enfrentados duramente por la oposición en el Congreso.
Los legisladores del Pacto Histórico han centrado sus esfuerzos en tres reformas de fondo de carácter social: salud, pensiones y trabajo.
Después de tres años de disputas en el Legislativo con miembros de la oposición, en 2025 la Administración Petro aprobó un texto, que cambia significativamente las reglas del juego para las empresas y los trabajadores de Colombia. La nueva regulación cambia los horarios de las horas extra y el monto de los festivos y dominicales.
Por su parte, la reforma a las pensiones se encuentra en duda, debido a que a pesar de haber sido secundada por el Legislativo, la Corte Constitucional encontró vicios de trámite en su aprobación. Por tanto, el documento debe ser ratificado de nuevo por la Cámara de Representantes para volver a ser evaluado por el alto tribunal.
Mientras tanto, las carteras de Interior y Salud, alinean sus fichas para intentar conseguir los votos suficientes para cambiar el sistema sanitario del país, pasando de un modelo en el que el Estado reemplace buena parte de las labores de las aseguradoras privadas, que actualmente operan bajo el nombre de Entidades Prestadoras de Salud (E.P.S).
A su vez, en el horizonte del Gobierno se encuentran iniciativas relacionadas con la educación y el sistema político del país.
Sin embargo, para algunos analistas es difícil que Petro logre aprobar grandes reformas en el final de su estancia en la Casa de Nariño, dada la cercanía de la carrera electoral.
“El último año en el Gobierno de cualquier mandatario en términos legislativos es un año en donde básicamente solamente pasan pequeñas reformas, porque las reformas de fondo requieren mayor discusión y mayor ejercicio de cabildeo. Aunque Petro se estructuró muy bien en las mesas directivas del Congreso este año”, explica el analista político y profesor de la Universidad Javeriana, Carlos Arias.
‘Paz total’: ¿fracaso o proyecto a largo plazo?
Otro de los proyectos bandera de la Administración de Gustavo Petro es la denominada ‘paz total’, con la que el Gobierno de Colombia buscaba negociar el desarme y la transición a la vida civil de varios grupos al margen de la ley.
El Ejecutivo buscó negociar con la guerrilla en activo más antigua del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero actualmente los diálogos se encuentran suspendidos.
De igual forma, los comisionados de paz intentaron establecer conversaciones con varios de los grupos residuales, que decidieron seguir en combate luego del proceso de paz de 2016 entre el Estado de Colombia y las extintas FARC- EP.
Aunque la iniciativa ha colapsado con algunos de los sectores más poderosos de las denominadas disidencias de las FARC, como las unidades lideradas por alias ‘Iván Mordisco’. Sin embargo, hoy en día se adelantan negociaciones con las disidencias de alias ‘Calarcá’ y con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano.
En el terreno, las Fuerzas Armadas y la Casa de Nariño se enfrentan a varios retos en términos de seguridad. Según, el Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci, las hectáreas de coca sembradas en el país han ido en constante aumento en los últimos años.
Ante este panorama, expertos como el profesor Carlos Arias argumentan que “la paz total ha sido un fracaso”.
Para el doctor en psicología política: “se equivocaron en diseñar procesos y paralelos al mismo tiempo con diferentes grupos armados. sin metodología, sin poner indicadores de resultado, sin establecer compromisos. Además, porque el ejercicio de repliegue estratégico de tropas no salió bien y le dio mucho más espacio a los grupos armados ilegales”.
Otras voces como la del politólogo y antiguo miembro de ELN, León Valencia, consideran que Colombia pasa por un periodo de transición en términos de seguridad y grupos armados.
“Hay un ambiente político distinto que se nota en la libertad que la gente tiene para expresarse, para manifestarse. La JEP va operando, la Comisión de la Verdad va andando. Ese es el espíritu de la transición”, argumentó el analista en un artículo de la Fundación Paz y Reconciliación.
Petro y las relaciones internacionales: ¿cambio de dirección?
El Gobierno del izquierdista ha tenido cuatro ministros de Asuntos Exteriores en tres años. Sin embargo, a lo largo de su estancia en el Ejecutivo de Bogotá, Petro ha buscado consolidar nuevas alianzas en el plano internacional.
En junio de este año, Colombia se incorporó al Banco de Desarrollo del grupo de los BRICS, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
Por otra parte, Gustavo Petro, ha tenido varios desencuentros con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En uno de ellos, el mandatario latinoamericano chocó con la Casa Blanca, el pasado enero, luego de no aceptar un vuelo de inmigrantes irregulares deportados por Washington.
En cuanto a América Latina, en las últimas semanas la Cancillería de Colombia anunció un memorando para crear una zona binacional con el Gobierno de Venezuela en parte de la zona fronteriza entre ambos países. Un anuncio catalogado por parte de la oposición- comandada por el partido derechista, Centro Democrático- como “inconstitucional”.
Adicionalmente, la Casa de Nariño se ha enfrascado en un conflicto territorial con Perú. Gustavo Petro argumenta que Lima estaría desconociendo tratados internacionales vigentes para anexar la isla de Santa Rosa, una formación en el río Amazonas que marca el límite entre los dos países .
Sin embargo, para el politólogo Carlos Arias, las relaciones internacionales bajo la Administración del Pacto Histórico “han cambiado de retórica y de narrativa, pero no ha habido una propuesta de fondo para reformar la postura de Colombia ante el mundo”.
Elecciones en 2026: inicia una nueva carrera a la Presidencia
A mediados de 2026, los ciudadanos colombianos deberán escoger una nueva fórmula presidencial para liderar al país. Adicionalmente, en marzo se renovarán los miembros del Senado y la Cámara de Representantes.
En los últimos meses dos eventos han caldeado la temperatura electoral.
El pasado 7 de junio, un atentado a disparos contra el precandidato presidencial y senador, Miguel Uribe Turbay, dejó al líder político del Centro Democrático en una situación de salud crítica. Desde entonces, miles de partidarios de esta formación política han salido a las calles de las principales ciudades del país para pedir garantías para las votaciones del próximo año.
A su vez, en los últimos días, el expresidente derechista, Álvaro Uribe Vélez, fue condenado en primera instancia por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal. Como respuesta, buena parte de sus seguidores han argumentado que la sentencia y el proceso judicial contra el ex jefe de Estado “tienen motivos políticos”.
Por el lado del oficialismo, el partido Pacto Histórico aspira a permanecer en el poder. La formación izquierdista anunció que celebrará unas primarias con ocho precandidatos el próximo octubre para conocer la fórmula con la que aspira a suceder a Gustavo Petro en el poder.
Sin embargo, para académicos como Carlos Arias, el actual mandatario jugará un papel fundamental en las elecciones de 2026.
“Si Gustavo Petro logra tener para las elecciones legislativas de marzo el suficiente peso o la suficiente fuerza electoral, conservando las curules actuales u obteniendo más, puede sentarse con un candidato del centro o puede sentarse con los líderes políticos del centro y de la centroizquierda para consolidar a un candidato ganador”, asevera el profesor de la Universidad Javeriana de Bogotá.
Con EFE, AFP y medios locales