
Berlín, 29 dic (dpa) – La Unión Cristianosocial de Baviera (CSU), el partido hermano de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que dirige la canciller alemana, Angela Merkel, exige un endurecimiento de la política migratoria en Europa y rechaza una mayor integración en la Unión Europea (UE), publicó hoy el diario “Süddeutsche Zeitung”.
“Es inaceptable que Alemania acoja a más refugiados que el resto de 27 países de la Unión Europea juntos”, lamenta el partido conservador en una propuesta de resolución que será presentada en un congreso de la CSU que tendrá lugar a principios de enero.
“Una reforma de las reglas de asilo de la UE no debe contribuir a profundizar en este desigual reparto de cargas”, añade el escrito.
Los socios de la dirigente indican que los procedimientos de asilo deberían tramitarse en las fronteras exteriores de todo el continente europeo y que también desde allí tendrían que efectuarse expulsiones directas de migrantes.
Además, señalan que los controles fronterizos dentro de la UE solo deberían finalizar una vez que la Comisión Europea pueda garantizar la seguridad en las fronteras exteriores del bloque, al tiempo que exigen que las misiones europeas en el Mediterráneo deben concentrarse en labores de “rescate y repatriación” y no convertirse en un “servicio de transporte hacia Europa”.
Los socialcristianos bávaros también rechazan las propuestas formuladas por el presidente francés, Emmanuel Macron, de contar con un ministro de Finanzas europeo y con un presupuesto común en el bloque.
“Hay que formular criterios que establezcan a partir de qué punto termina el proceso de integración y desde donde no queremos transferir más poderes a Bruselas”, defienden.
Los socialcristianos han sido con frecuencia una piedra en el zapato de la CDU.
Horst Seehofer, el primer ministro de Baviera, el estado al que llegaron la mayoría de los refugiados en la ola migratoria de 2015, se convirtió en un aliado sumamente incómodo para Merkel hasta el punto de criticarla en público de una manera humillante en presencia de la mandataria.
En 2018, año en el que en la católica Baviera se celebran comicios regionales, la CSU amenaza con complicar de nuevo a la dirigente.
El partido conservador se presenta a las elecciones con el imperativo de defender la mayoría absoluta que ostenta desde 1962 con un corto interregno entre 2008 y 2013 (cuando tuvo que aliarse con los liberales) en un momento en el que las consignas xenófobas y antiinmigración de los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD) tientan a su tradicional electorado.
Los conservadores bávaros perdieron más de diez puntos en las pasadas elecciones generales del 24 de septiembre, del 49,3 en 2013 al 38,8 por ciento para convertirse en el partido alemán más castigado en las urnas y vieron ascender en su feudo a los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD).
En ningún otro “Land” del oeste alemán los conservadores sufrieron tanto el auge de los xenófobos, que alcanzaron hasta el 20 por ciento en algunos distritos bávaros y que a nivel nacional se alzaron como tercera fuerza, con 13 por ciento de los votos.
De ahí que el endurecimiento de la ley de asilo en Europa y un freno en la integración europea, dos puntos centrales en el programa de AfD, constituyan temas de gran importancia para los socios de Merkel.