Redacción, 18 may (VOA)- El Senado de Estados Unidos confirmó el jueves a Gina Haspel como la primera mujer directora de la CIA luego de un difícil proceso de nominación que reabrió un emotivo debate sobre técnicas brutales de interrogatorio en uno de los capítulos más oscuros de la historia de la agencia de espionaje.
La votación 54-45 dividió a ambos partidos, con seis demócratas uniéndose a la mayoría de los republicanos en apoyo. El senador republicano John McCain de Arizona, que está luchando contra el cáncer cerebral, estuvo ausente en el voto.
El líder mayoritario del Senado, Mitch McConnell, republicano de Kentucky, se refirió a la elección de Haspel por parte del presidente Donald Trump para dirigir a la agencia como “la mujer adecuada en el momento adecuado”.
Pero la nominación de Haspel fue polémica debido a su papel en un antiguo programa de la CIA para detener y brutalmente interrogar a sospechosos de terrorismo en sitios encubiertos en el extranjero después del 11 de septiembre.
Sus oponentes dijeron que no era correcto promocionar a alguien que supervisaba una prisión encubierta en Tailandia. Dijeron que EE.UU. debe cerrar para siempre el libro del programa que estropeó la imagen de Estados Unidos con aliados en el extranjero.
Haspel, de 61 años, es oriunda de Kentucky, pero creció en todo el mundo como hija de un militar de la Fuerza Aérea. Trabajó de manera encubierta durante casi todas sus tres décadas en la CIA en África, Europa y lugares clasificados en todo el mundo.
Haspel, que aprendió turco y ruso, fue nombrada subdirectora de la CIA el año pasado. Ella trabajó bajo el antiguo director de la CIA, Mike Pompeo, hasta que el presidente Donald Trump lo trasladó a la Secretaría de Estado. Ella ha estado sirviendo como directora en funciones.
Haspel recibió un sólido respaldo de ex funcionarios de inteligencia, diplomáticos, militares y de seguridad nacional. Entre los que apoyaron su nominación estuvieron seis ex directores de la CIA: Porter Goss, John Brennan, Leon Panetta, George Tenet, William Webster y Mike Hayden, y tres ex directores de inteligencia nacional: James Clapper, Mike McConnell y John Negroponte.
Del lado opuesto se encuentran grupos como la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses, que dice que ella debería haberse opuesto a las prácticas de interrogatorio en ese momento.
Más de 100 ex embajadores estadounidenses que prestaron servicio a presidentes republicanos y demócratas enviaron al Senado una carta oponiéndose a Haspel, diciendo que a pesar de sus credenciales, confirmarla daría a líderes autoritarios alrededor del mundo, la licencia para decir que el comportamiento estadounidense “no es diferente al nuestro”.