Se acerca la hora de la verdad para Grecia

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Por Takis Tsafos (dpa)

Atenas, 9 mar (dpa) – Los hospitales griegos están recibiendo sólo la mitad de los fondos estatales aprobados, y muchos puestos públicos están sin ocupar tras la destitución de funcionarios. Ancianos y enfermos desesperados hacen colas de hasta 15 horas ante la caja de pensiones estatal IKA para recibir la certificación que les acredita como asegurados. Se producen peleas, como muestran las imágenes de televisión.

El desempleo sube, los bancos apenas siguen concediendo créditos y la economía sigue contrayéndose. Todo mientras los ciudadanos intentan poner su dinero a buen recaudo fuera del país.

Sin embargo varias encuestas muestran que casi seis semanas después de las elecciones parlamentarias, más del 40 por ciento de los encuestados apoyan al gobierno del primer ministro, Alexis Tsipras.

Los “otros”, es decir, los conservadores y socialistas que perdieron las elecciones, no habrían hecho nada, opinan muchos. Al menos, el jefe de gobierno intenta mejorar la vida de la gente, señalan. Al menos más de 300.000 ciudadanos con pocos medios recibirán bonos de comida.

La otra cara de la moneda es que se calcula que los griegos han sacado del país más de 22.000 millones de euros. Otros compran oro, esconden su dinero en efectivo en cajas fuertes en sus casas o lo entierran en el jardín.

Los inspectores fiscales han sorprendido a varias personas en el aeropuerto de Atenas que intentaban sacar dinero del país escondido entre la ropa interior. Sólo en siete días se incautaron más de 700.000 euros.

Y todo alimenta un círculo vicioso: los países acreedores no pueden justificar ante sus propios electores que estén accediendo a la táctica dilatoria de Grecia. Mientras, el partido de izquierda en el gobierno de Atenas ve a su vez poderes conservadores oscuros trabajando para poner de rodillas a Atenas y se niega a ceder.

Todo esto deriva en una situación sin salida que podría provocar una catástrofe en Grecia y graves problemas en la eurozona.

¿Hay una solución? Todos los expertos que están en contra de una salida de Atenas de la zona euro están de acuerdo en sus consejos a la nueva cúpula griega: pongan sus cifras sobre la mesa, expliquen de dónde y cómo quieren ahorrar y dejen de hablar generalidades. Sin embargo, Tsipras no quiere acceder a hacer recortes y a adoptar medidas de ahorro porque ha prometido a sus electores el fin de esa política.

Pero del ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, se han oído hasta ahora solamente declaraciones generales de que quiere luchar contra la evasión fiscal y la corrupción en el país. Pero no hay cifras concretas, repiten en círculos del Ministerio de Finanzas.

Después Varoufakis viajó a Venecia donde habló de la posibilidad de convocar un referéndum o convocar nuevas elecciones si sus socios europeos rechazan los planes de reforma presentados por el gobierno.

Pero incluso la prensa de izquierdas está indignada y pide a Varoufais que hable menos y trabaje más. Los medios conservadores lo caracterizan como un ministro de Finanzas maestro del espectáculo. Incluso Tsipras lo dejó claro la semana pasada en declaraciones a la televisión: “Menos hablar y más trabajar”, exigió sin dar nombres.

Muchos analistas en Atenas temen que hoy, cuando sesiona el Eurogrupo, comience el último acto del drama financiero griego. Atenas necesita dinero urgentemente, al menos hasta 3.000 millones de euros. Si no lo consigue podría declararse insolvente y no poder ya pagar a los funcionarios, algo que tendría dramáticas consecuencias para la paz social en el país y también para el gobierno de Tsipras.

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