
Redacción, 13 feb (elmundo.cr) – “Hemos entrado en una nueva Guerra Fría”, estas fueron las duras palabras del primer ministro de Rusia, Dimitri Medvedev, después de hacer un sombrío balance de las relaciones entre su país y Occidente, minadas por los conflictos en Ucrania y Siria.
Rusia y Occidente mantienen posiciones encontradas en el conflicto sirio, donde Moscú apoya abiertamente al régimen de Damasco, denostado por los segundos.
Las mismas potencias occidentales acusan a Moscú de apoyar a los rebeldes separatistas prorrusos del este de Ucrania en su lucha contra el poder prooccidental de Kiev.
Y así, el ministro de Rusia planteaba la siguiente pregunta: “Lo que queda es una política inamistosa y cerrada, según nosotros, de la OTAN con respecto a Rusia. ¿Necesitamos de verdad un tercer sismo mundial para comprender que lo que hace falta es cooperación, en lugar de confrontración?”. En este sentido, considera que la OTAN se comporta de manera “poco amistosa” hacia su país, cuando según él, se debería “actuar conjuntamente para hacerle frente al surgimiento del terrorismo yihadista”.
Sus declaraciones no quedaron ahí y el ministro concluyó su intervención refiriéndose a la crisis de los misiles, sosteniendo que: “a veces me pregunto si estamos en 2016 o en 1962”.