Brasilia, 6 ago (dpa) – La Cámara de Diputados de Brasil aprobó en la madrugada de hoy, con el aval de legisladores oficialistas, una medida que eleva los salarios de los funcionarios de la Abogacía General de la Unión (AGU), lo que representa una dura derrota al gobierno de Dilma Rousseff, que lucha por reducir gastos públicos.
Se trata de una enmienda constitucional que vincula los sueldos de abogados públicos y comisarios de la policía a la remuneración que reciben los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), que es de 33.700 reales (unos 9.900 dólares) mensuales.
El gobierno hizo denodados esfuerzos para evitar la aprobación del Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) 443/09, que tendrá un impacto de 2.450 millones de reales (unos 720,5 millones de dólares) a las arcas públicas, según indicó el ministro de Planificación, Nelson Barbosa.
La medida avanzó en la Cámara Baja con 445 votos a favor y 16 en contra. Esto significa que incluso legisladores del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff votaron en su mayoría a favor de la medida. Una pésima señal de que ni siquiera el partido de la mandataria acompaña la política económica con la que el gobierno intenta sacar a la economía del pozo.
Datos divulgados hoy por el diario “Folha de Sao Paulo” reflejan el nivel de “infidelidad” de los partidos oficialistas. En teoría, la base de apoyo de Rousseff está integrada por 21 partidos, que ostenta, en conjunto, 364 del total de 513 escaños de la Cámara Baja.
La votación fue el primer punto de la llamada “agenda bomba” que el Congreso prevé imponer en el segundo semestre del año al Ejecutivo. Dicha agenda prevé la aprobación de varias medidas de boicot a la política de austeridad propuesta por el ministro de Hacienda, Joaquim Levy
Debido a la imposibilidad, ya manifestada por el gobierno, de llevar adelante esta enmienda, la presidenta deberá vetarla, algo que la coloca en contra de la población en momentos en que la rechazan el 71 por ciento de los electores y la avalan únicamente el ocho por ciento, según un sondeo divulgado hoy.
“Le pedí a los líderes (de los partidos aliados) que no votaran la PEC 443. No es compatible con la situación económica fiscal del país. No es razonable proponer un aumento salarial que varía, en la cima de la carrera, de 35 a 59 por ciento. Esas carreras ya tienen los mayores salarios de la administración pública federal”, lamentó Barbosa.
El aislamiento del gobierno central en el Congreso es tal, que el Ejecutivo ni siquiera logró aprobar, el martes, una propuesta para aplazar la votación de hoy. Los legisladores rechazaron la postergación por 278 votos contra 179, lo que también indica que el PT no acompañó a la Presidencia.
Además de la nueva derrota, el gobierno de Rousseff tuvo esta madrugada otra mala noticias: el anuncio del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués) de romper, al menos momentáneamente, con la coalición oficialista.
“Estamos tomándonos un tiempo para discutir la relación (con el gobierno). Mantuvimos esta bancada (con esfuerzo), pero el gobierno no muestra sensibilidad”, dijo el líder del PDT en Diputados, Jovair Arantes).