Bogotá, 27 jul (dpa) – Un organismo dedicado al estudio del conflicto armado en Colombia acusó hoy a la guerrilla de las FARC de haber violado en una ocasión el alto el fuego unilateral que empezó hace una semana.
Según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), el caso ocurrió en Mesetas, en el departamento de Meta, donde miembros del frente 40 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) atacaron a tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido del Ejército.
Un soldado murió en ese ataque, en momentos en que los militares registraban un escondite de las FARC en el que decomisaron cuatro fusiles, un lanza-granadas, ocho granadas de mano, once proveedores y tres minas antipersonales.
El Cerac señaló que durante la primera semana de vigencia del alto el fuego declarado por las FARC no se han registrado civiles muertos o heridos en ataques de esa guerrilla.
De igual forma, no hay registro de guerrilleros muertos o heridos en acciones de las Fuerzas Armadas.
Las FARC anunciaron a comienzos de este mes que a partir del 20 de julio suspenderían sus ataques para “generar las condiciones favorables para avanzar con la contraparte en la concreción del cese al fuego bilateral y definitivo” en el marco del proceso de paz que protagonizan con el gobierno colombiano en Cuba desde 2012.
En concordancia con esa medida, el presidente Juan Manuel Santos suspendió el sábado pasado los bombardeos de la Fuerza Aérea contra los campamentos de las FARC, en un paso más para el desescalamiento del conflicto armado, de cinco décadas de duración.
El gobierno ha advertido que los bombardeos se reanudarán si el grupo guerrillero incumple condiciones planteadas para la disminución de la intensidad del conflicto.
Dichas condiciones consisten en que los campamentos tienen que estar lejos de centros urbanos, no deben ser usados para hacer proselitismo político y no pueden representar amenazas para la fuerza pública, la población civil y la infraestructura eléctrica y petrolera.
El grupo guerrillero inició en diciembre un cese del fuego unilateral que levantó en mayo a raíz de bombardeos de la Fuerza Aérea en los que murieron por lo menos 40 integrantes de las FARC.
El gobierno había suspendido los bombardeos en marzo, pero ordenó reanudarlos en abril cuando un ataque guerrillero dejó 11 militares muertos, en momentos en que las FARC aún mantenían el compromiso del alto el fuego.