Reliquias oxidadas: el lento retiro de los teléfonos públicos en Alemania

Una cabina telefónica de Telekom fuera de servicio, cubierta de carteles y grafitis, en el casco antiguo de Tubinga. Foto: Katharina Kausche/dpa

Por Wolf von Dewitz (dpa)

Los teléfonos públicos en Alemania dejaron de operar y, sin embargo, a tres años de su desconexión, miles de cabinas y terminales siguen abandonadas en calles de todo el país.

“Por favor, espere”, se lee en la pantalla, y poco después aparece: “Disculpe, fuera de servicio”. Pero la avería nunca se reparará. Se trata de un teléfono público de la empresa Deutsche Telekom, desactivado en enero de 2023 junto con otros 12.000 en toda Alemania, que desde entonces no volvieron a sonar.

Desde hace tres años, una columna metálica gris permanece como chatarra electrónica en una calle del barrio de Benrath, en Düsseldorf, en el oeste del país. El auricular fue arrancado, cables sobresalen de un conducto grueso y la carcasa está vandalizada. No es un caso aislado. También en Berlín, Colonia,  Bochum, Stuttgart y muchas otras ciudades siguen en pie estos vestigios de la era anterior al celular: a veces columnas, a veces cabinas, a veces teléfonos murales.

A paso de tortuga en lugar de alta velocidad

A más tardar a fines de 2025 deberían haber desaparecido todos los  teléfonos públicos. Así lo anunció hace tres años la Deutsche Telekom y lo reiteró un año después. Sin embargo, el gigante alemán de la telecomunicación, que suele jactarse de su velocidad en el despliegue de redes móviles y fibra óptica, debe admitir ahora que todavía no ha terminado de desmontar su vieja infraestructura de cabinas.

La Deutsche Telekom desconectó sus últimas cabinas telefónicas a fines de enero de 2023, ante una demanda prácticamente inexistente. ¿Para qué ir a un teléfono público si casi todos llevan un celular en el bolsillo?

Según datos de la propia empresa, en 2022 casi uno de cada tres teléfonos públicos ya no generaba ningún ingreso. En promedio, la facturación por cabina era de apenas unos pocos euros al mes. “Eso no guardaba ninguna proporción con los costos de mantenimiento, que superaban ampliamente los ingresos”, explicó un portavoz de la compañía.

Cómo justifica la demora

“El proceso es muy complejo y está llevando más tiempo del que esperábamos”, fundamentó el portavoz de Deutsche Telekom la demora en el desmontaje.

Según explicó, intervienen varios oficios que deben trabajar de manera sucesiva y dependen unos de otros. “Solo las tareas de las empresas proveedoras de energía pueden demorar varios meses, porque requieren obras civiles y porque también deben ajustarse a sus propios cronogramas y niveles de carga regional”, señaló.

Para retirar las cabinas y columnas es necesario utilizar maquinaria pesada. “Las constructoras solo pueden comenzar una vez que se ha cortado el suministro eléctrico y se cuenta con las autorizaciones administrativas correspondientes”, añadió el portavoz.

Las autoridades municipales toman distancia 

¿Es entonces culpa de los municipios que el desmontaje avance a paso de tortuga? Desde las autoridades locales lo niegan. La responsabilidad exclusiva recae en la Deutsche Telekom, señalaron desde la administración municipal de Düsseldorf.

“La capital del estado federado (Renania del Norte-Westfalia) apoya, por supuesto, el proceso de retiro en coordinación con otros oficios y dependencias”, indicaron desde el Ayuntamiento.

La Deutsche Telekom evita dar una cifra concreta de cuántos teléfonos públicos averiados quedan todavía en Alemania. El portavoz se limita a datos generales: en algo más del 70% de las 1.800 ciudades y pueblos donde estaban instalados los últimos 12.000 teléfonos públicos, el desmontaje ya se completó y aún falta el 30% restante.

“La gran mayoría de las ciudades están prácticamente libres de cabinas telefónicas”, aseguró el representante de la empresa de telecomunicaciones.

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