Química alemana BASF anuncia recorte de 2.600 puestos en todo el mundo

La planta principal de BASF en Ludwigshafen se verá afectada por fuertes recortes. Foto: Uwe Anspach/dpa
La planta principal de BASF en Ludwigshafen se verá afectada por fuertes recortes. Foto: Uwe Anspach/dpa

Ludwigshafen (Alemania), 24 feb (dpa) – La mayor empresa química del mundo, la alemana BASF, reaccionó a la crisis energética suprimiendo 2.600 puestos de trabajo en todo el mundo.

Alrededor de dos tercios de ellos se encuentran en Alemania, anunció hoy la empresa, que cotiza en el selectivo índice bursátil DAX.

Además, los recortes afectarán a otros 700 puestos de trabajo en la principal planta ubicada en Ludwigshafen, en el oeste del país. Al mismo tiempo, BASF se prepara para una caída significativa de sus beneficios este año.

La empresa química anunció un programa de austeridad en 2022 debido a la escalada de los costes energéticos en Europa y a la ralentización de la economía.

BASF pretende ahorrar 500 millones de euros (529 millones de dólares) al año fuera de la producción a partir de 2024 y la mitad de esta suma será recortada en la planta de Ludwigshafen.

El grupo emplea en su planta principal a unos 39.000 de sus más de 111.000 empleados en todo el mundo. El ahorro de costes se centrará en las áreas de servicios, corporativa e investigación, así como en la sede central del grupo.

Como mayor consumidor de gas industrial de Alemania, BASF lucha contra los elevados costes de la energía y las materias primas.

La compañía señaló que las incertidumbres que genera la guerra en Ucrania, los elevados costes de las materias primas y la energía en Europa, la subida de los precios y los tipos de interés continuarán en 2023 y pesará sobre la demanda mundial.

“La competitividad de la región europea se resiente cada vez más del exceso de regulación”, afirmó el director general, Martin Brudermüller.

El ejecutivo sostuvo que hay procedimientos de homologación lentos y burocráticos y, sobre todo, costes elevados para la mayoría de los factores de producción. Dijo que todo esto ha ralentizado ya durante muchos años el crecimiento del mercado en Europa en comparación con otras regiones.

Además, recordó que los elevados precios de la energía pesan ahora sobre la rentabilidad y la competitividad en Europa.

Según los informes, el año pasado BASF gastó 3.200 millones de euros más en costes energéticos que el año anterior. La empresa tuvo que pagar 2.200 millones de euros más solo por gas natural, 1.400 millones de euros unicamente por la planta de Ludwigshafen, a pesar de haber reducido su consumo en un 35 por ciento.

Se espera que las medidas adoptadas en Ludwigshafen permitan reducir los costes fijos en más de 200 millones de euros anuales a partir de finales de 2026.

Además del programa de reducción de costes, BASF también está adoptando medidas estructurales. El objetivo es equipar mejor la planta principal para hacer frente a una competencia cada vez más dura.

Entre otras cosas, se cerrarán una de las dos plantas de producción de amoníaco y una planta para el precursor de plásticos TDI, así como plantas para precursores.

Para el año en curso, BASF espera registrar unas ventas de entre 84.000 y 87.000 millones de euros, tras los 87.000 millones del año anterior.

En términos de beneficios de explotación (EBIT ajustado), BASF espera entre 4.800 y 5.400 millones de euros, lo que supondría un descenso de hasta el 30 por ciento en comparación con el año anterior.

BASF espera un primer semestre flojo, seguido de una mejora del entorno de beneficios en la segunda mitad del año debido a los efectos de recuperación, especialmente en China.

El año pasado se registró una pérdida de 627 millones de euros debido a las amortizaciones de miles de millones de euros en la filial Wintershall Dea.

Esta cifra fue muy inferior a la anunciada por BASF en enero de casi 1.400 millones de euros. La razón fue la menor depreciación de Wintershall Dea.

La filial de BASF denunció que ha sufrido una expropiación de facto de sus participaciones en Rusia y planea una retirada completa del país. En 2021, BASF registró beneficios de unos 5.500 millones de euros.

A pesar de las pérdidas del año pasado, BASF tiene previsto repartir la misma cantidad de dinero a los accionistas que en 2021, y el consejo de administración prevé un dividendo de 3,40 euros por acción.

BASF detuvo de forma prematura el programa de recompra de acciones, que en realidad está vigente hasta finales de 2023. Precisó que en lugar de hasta 3.000 millones de euros, se gastaron 1.400 millones de euros, dijo. Esto significa que la empresa tiene más dinero en sus arcas para invertir o para destinar a su reestructuración.

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