Barcelona, 24 jul (dpa) – La retirada de una imagen del rey emérito Juan Carlos I del salón de plenos del Ayuntamiento de Barcelona sembró la polémica en España: el gobierno de Mariano Rajoy reprobó la decisión de la nueva alcaldesa de la capital de Cataluña, la activista de izquierdas Ada Colau, y le instó a “respetar la ley”.
El hecho tuvo lugar en la tarde del jueves y apareció hoy en las portadas de los principales diarios españoles: dos operarios municipales, uno de ellos encaramado a una escalera, aparecen retirando el busto de bronce del ex monarca, que es introducido en una caja de cartón.
Su destino: “Es posible que vaya al Museo de Historia de Barcelona”, expresó el “número dos” del Ayuntamiento, Gerardo Pisarello.
El gesto, de fuerte carga simbólica, fue visto como una afrenta por parte del conservador Partido Popular (PP), el de Mariano Rajoy, que hoy intentó colocar en el mismo lugar, sin éxito, una imagen del actual rey de España, Felipe VI.
En el país, la ley obliga a todos los ayuntamientos a colocar una “efigie” del jefe del Estado en un lugar preferente del salón de plenos municipal, ya sea en forma de cuadro, fotografía o escultura.
En este sentido, la vicepresidenta del gobierno español instó hoy a Colau a “cumplir la ley” y le recordó que su “propia autoridad radica en la Constitución, que reconoce también los símbolos”. “Quien quiere una cosa, tiene que respetar el paquete completo”, dijo.
“Es una falta de respeto institucional y de educación”, lamentaron también desde el Partido Socialista (PSOE), el más importante de la oposición en España.
Sin embargo, desde el gobierno municipal de Barcelona argumentan que Juan Carlos I no es ya jefe del Estado español -abdicó en su hijo Felipe hace un año- y que, por tanto, la presencia de su figura, que había sido ubicada allí tras la muerte del dictador Francisco Franco, en 1976, suponía “una situación anómala”.
La decisión podría ser, en todo caso, la primera de un plan de actuación más amplio para eliminar otros símbolos monárquicos del Consistorio y de la ciudad de Barcelona, la segunda más grande de España.
“Hemos aprovechamos esta actuación para crear una comisión de estudio de forma inmediata para revisar la simbología monárquica que hay en la ciudad y la falta de otras simbologías que forman parte de nuestra tradición, como es el republicanismo, que creemos que no están representadas debidamente”, adelantó el jueves la propia Colau, quien tomó posesión de su cargo el pasado 13 de junio tras ganar las elecciones municipales como candidata de la plataforma “Barcelona en Comú”, afín al partido de izquierdas Podemos.
La retirada del busto de Juan Carlos I coincidió con la presencia en Barcelona de su hijo, el rey Felipe VI, y con un momento de tensión soberanista entre el Estado español y Cataluña por el proceso independentista que impulsa el gobierno de la región, encabezado por el nacionalista Artur Mas.
Precisamente en presencia de Mas, el actual monarca destacó el jueves en la capital catalana que “respetar la ley es la fuente de legitimidad y la exigencia ineludible para una convivencia democrática en paz y en libertad”.
