Podemos hace equilibrios sobre la cuerda de la independencia catalana

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Por Sara Barderas (dpa)

Madrid, 17 ago (dpa) – “¿Quiero que Cataluña se independice? No, pero sé que la casta española ha insultado a los catalanes”. Con estas palabras arrancó Pablo Iglesias los aplausos del público en diciembre en Barcelona, elegida para su primer mitin tras su nombramiento como secretario general de Podemos.

Han pasado ocho meses desde entonces y, con las elecciones del 27 de septiembre en la región del noreste de España a la vuelta de la esquina, el partido emergente sigue haciendo equilibrios en un escenario que no ha sido nunca cómodo para la izquierda. Acomodar la diversidad catalana implica pérdida de votos en otros territorios.

“Nosotros no somos independentistas, pero no le tenemos ningún miedo ni a las urnas ni a la consulta democrática”, manifestó hace pocos días el número dos, Íñigo Errejón, responsable de las campañas.

La formación defiende el derecho de los catalanes a decidir sobre un futuro con o sin España, pero reclama ese derecho en todos los ámbitos, no solo en lo que se refiere a la secesión. “Defendemos un proceso constituyente para discutir con todos y de todo”, dijo Iglesias en diciembre en Barcelona. El partido se mantiene en ello y, ante los cruciales comicios catalanes, polarizados por las tesis secesionistas y las unionistas, abre una tercera vía.

“Nuestro programa siempre ha sido claro, poner por delante las necesidades de la gente”, defiende Errejón.

Con un planteamiento social y apostando por un nuevo proceso constituyente -que no por una reforma de la Constitución- el partido que ha revolucionado la política española desestabiliza un escenario con dos polos: el del jefe del gobierno catalán, Artur Mas, y su lista unitaria por la independencia y el contrario a la secesión, conformado por el PP de Mariano Rajoy, los socialistas y Ciudadanos.

En pocas palabras: en unos comicios que Mas plantea como plebiscito sobre la independencia, Podemos intenta evitar tratar el soberanismo con un discurso social que deja en segundo plano el tema territorial.

“Me parece que somos la única fuerza que tiene capacidad, con un programa así, de derrotar en las elecciones al señor Mas”, considera Errejón. “Las catalanas son unas elecciones históricas pero no porque el señor Mas las quiera convocar en clave plebiscitaria, sino porque PP y PSOE van a tener una posición como poco secundaria”.

Podemos repite en Cataluña la fórmula que en las elecciones municipales de mayo permitió alcanzar las alcaldías de Madrid y Barcelona a dos listas electorales por el cambio.

Se integra en la plataforma de izquierdas Catalunya Sí que es Pot (Cataluña Sí se Puede), de la que forman parte también los ecosocialistas de ICV y Esquerra Unida y la cual ha descartado apoyar una hipotética declaración unilateral de independencia de Artur Mas.

“Ahora tenemos tres opciones, se han roto los esquemas de la campaña. Y esto explica por qué Artur Mas y Junts pel Si (Juntos por el Sí, la candidatura unitaria secesionista que auspicia) están atacando casi más a Catalunya sí que es Pot que a los unionistas”, explica a dpa el politólogo y profesor de la Universidad Carlos III Pablo Simón.

A sus primeras elecciones catalanas, solo un par de meses antes de los comicios generales en España, Podemos acude desgastado.

Desde el primer trimestre se ha ido desinflando en las encuestas. En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, el estudio de opinión más importante del país, tuvo una estimación de voto del 15,7 por ciento, un nivel similar al de hace un año, lejos del 23,9 por ciento de enero, cuando se situó como segunda fuerza, adelantando al Partido Socialista (PSOE).

Su caída electoral se produce con la cuenta atrás para las elecciones generales en marcha. Y por la especial dinámica de los comicios catalanes no cabe esperar que el resultado en ellos genere cambios en el electorado del resto de España. Sin embargo, lo que pase el 27 de septiembre servirá a Podemos como señal de si funciona o no la estrategia de ir a las urnas con organizaciones territoriales que tienen una implantación y una estructura previas.

Podemos se ha ido acercando a formaciones de izquierda con implantación territorial en Valencia, Aragón, Galicia y las Islas Baleares y cada vez parece más posible que en los comicios de finales de año concurra en esos lugares en candidaturas con ellas.

“Si sacan un resultado decente en Cataluña, entenderán que la estrategia funciona y que tienen que apostar de una manera más decidida por ello” en las elecciones generales, sostiene Simón.

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