
Lima, 17 abr (elmundo.cr) – El presidente de Perú, Pedro Castillo, propuso la castración química obligatoria para los violadores de menores de edad, adolescentes y mujeres.
Esto, en relación al caso de secuestro y violación sexual de una niña de tres años ocurrido hace unos días en Chiclayo.
Sin embargo, esta medida ya ha sido planteada anteriormente sin éxito debido a las dificultades de su aplicación y a la poca eficacia para evitar agresiones sexuales, de acuerdo a Alberto Tejada, exministro de Salud y urólogo.
La castración química es un procedimiento con el cual, a través de sustancias inyectables, se bloquea el eje hormonal que tiene el hombre a nivel del cerebro, lo que genera la pérdida de la libido o el impulso sexual. El efecto de estas sustancias se comienza a sentir recién a los 28 días de aplicadas.
Alberto Tejada explicó que para lograr la castración química se necesita aplicar permanentemente un medicamento, ya sea de manera mensual, trimestral o semestralmente, así se reducen los niveles de testosterona en el individuo, en este caso en el agresor.
“Es como si una persona fuera diabético y tenga que estar pendiente dándole insulina para tener controlada su azúcar”, indicó.
“Por ello, estaríamos sujetos al uso continuo e indeterminado del medicamento. Además, se necesita supervisión para que esto sea efectivo. Por esto no ha sido viable por mucho tiempo, al margen de los principios constitucionales”, agregó.
En esa línea, el especialista manifestó que es casi imposible controlar dentro de las cárceles del Perú la aplicación continua de los químicos.
“Lo complicado es el costo y la vigilancia de que los medicamentos lleguen dentro de un penal, donde hay una logística muy complicada. Entendemos que el sistema penitenciario tiene enormes falencias alimentarias, humanitarias, entre otras”, precisó.
“No sé si en nuestro país será efectivo en el tiempo, entendiendo que estos químicos deben ser tomados de por vida. No es una cosa que yo le doy al paciente y el efecto queda consolidado”, continuó.