Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), 9 jul (dpa) – El papa Francisco pidió hoy desde Bolivia perdón a pueblos indígenas por el rol que tuvo la Iglesia católica en la conquista de América en 1492 y los siguientes años.
“Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios”, dijo Francisco en una reunión con representantes de movimientos populares de 40 países en Santa Cruz de la Sierra.
“Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios”, insistió el pontífice, que pidió además a sus interlocutores proteger el medio ambiente, tema que se le ha hecho recurrente en los últimos meses.
“Sigan con su lucha y por favor cuiden mucho a la Madre Tierra”, pidió Francisco en la clausura del encuentro organizado por el Vaticano. “La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente”, denunció.
Mientras tanto, en la única eucaristía celebrada en su paso por Bolivia, el papa criticó la lógica del consumo que impera en un mundo en el que, dijo, todo es juzgado en términos económicos y de producción.
Según Francisco, existe “una lógica que pretende dejar espacio a muy pocos, descartando a todos aquellos que no producen, que no se los considera aptos o dignos porque aparentemente no nos dan los números”.
El momento de las peticiones sirvió para oír tres de las 36 lenguas habladas en Bolivia: guaraní, quechua y aymara.
La misa no estuvo exenta de alusiones políticas. El arzobipo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, pidió “desterrar la corrupción parcializada de la Justicia” y respetar las diferencias ideológicas en Bolivia.
El encuentro contó con la presencia de miles de fieles que habían salido temprano de sus casas para hallar un buen lugar y de ciudadanos que viajaron desde otras partes del país y desde el norte de Argentina y el sur de Brasil.
Los organizadores no reportaron la cantidad de gente que colmó la zona del Cristo Redentor, pero los medios calcularon que hubo más de medio millón de personas.
Por otra parte, Francisco instó a los religiosos bolivianos a asumir un mayor compromiso con la feligresía y criticó la existencia de “castas diferentes” al interior de la Iglesia.
“Sean pastores, no sean capataces”, arengó el pontífice en un encuentro con sacerdotes, monjas y seminaristas de Bolivia y el norte argentino en el coliseo deportivo Don Bosco.
El seminarista Damián Oyola, de una familia minera del departamento de Potosí, dijo que en los 11 seminarios del país solo hay 121 estudiantes preparándose para ser sacerdotes.
La falta de religiosos bolivianos es una de las preocupaciones de la Iglesia y se busca que la llegada del papa sirva para la inclusión de más jóvenes.
“Reír con los que ríen, llorar con los que lloran, he ahí parte del misterio del corazón sacerdotal”, reflexionó el pontífice.
Al final de su segunda jornada en Bolivia, Francisco optó por realizar una visita privada a un antiguo amigo personal, el cardenal boliviano Julio Terrazas, internado por insuficiencia renal en una clínica privada.
El papa tiene programado para mañana un encuentro con presos de la cárcel Palmasola, donde escuchará testimonios. Luego tendrá una reunión con obispos y después de mediodía proseguirá viaje a Paraguay, última etapa de su gira sudamericana que comenzó por Ecuador.
