Por Mario Roque Cayoja (dpa)
La Paz, 30 mar (dpa) – La derrota sufrida por el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) precisamente en el bastión electoral del presidente Evo Morales, la ciudad de El Alto, vecina a La Paz, da paso en Bolivia por primera vez en muchos años a nuevos dirigentes emergentes, destacan hoy analistas políticos.
“La Paz le ha dado la espalda al MAS, aunque en el departamento se perciba aún la influencia del partido si se considera que más del 80 por ciento de los votos ha ido a favor de candidatos indigenistas o de esa genealogía política”, destacó el analista Gonzalo Mendieta a dpa en alusión a dirigentes como Félix Patzi, Felipa Huanca o Felipe Quispe.
El periodista y columnista Pablo Stefanoni coincidió en que “el MAS perdió todo en La Paz, (hasta) la alcaldía de El Alto, ‘la ciudad aymara rebelde’ y la gobernación del departamento que antes ganaba hasta con el Pato Donald de candidato”.
El partido de Morales fue incuestionablemente superado por la centroderechista Unidad Nacional (UN), que convirtió a Soledad Chapetón en la primera mujer alcaldesa de El Alto, la segunda ciudad más poblada de Bolivia con 848.452 habitantes.
“En el caso de El Alto, el candidato del MAS y actual alcalde Edgar Patana era un candidato pésimo: acusado de ineficiencia y corrupción. La joven Soledad Chapetón venía creciendo desde 2010 y cosechó el inconformismo, el fastidio con una dirigencia entongada al aparato de la alcaldía y las ansias de cambio y de progreso de la ciudad”, según Stefanoni.
También subrayó que “habrá que ver si los liderazgos emergentes, como Luis Revilla en La Paz y Rodrigo Paz (elegido alcalde de Tarija e hijo del presidente Jaime Paz Zamora) dan para proyectar nuevas figuras de la oposición”.
Otro factor que pesó en los malos resultados del partido de Morales en las principales ciudades fueron las amenazas del gobierno de no financiar proyectos donde gane la derecha, además del papel del Tribunal Electoral, percibido como sesgado, según Stefanoni.
“El MAS tiene una o dos alcaldías de las 10 ciudades principales, lo que indica la erosión sufrida por sus candidatos y las fallas estratégicas en elección de candidatos y en mensajes como los que dieron el presidente y el vicepresidente respecto de no trabajar con autoridades opositoras”, agregó Mendieta.
También precisó que “el presidente Evo Morales sostiene su liderazgo personal pero no puede endosar su fortaleza a sus candidatos (…) El plan de consolidar los distintos niveles del Estado para el MAS no ha tenido suerte. Y la oposición es todavía, aunque fortalecida en estas elecciones, un conjunto de islotes”.
Otro analista, Franz Rafael Barríos, advirtió a dpa que “al oficialismo le debería preocupar la captación de eventuales nuevos líderes que no existan bajo la sombra de Evo, y que tengan ‘algo’ de peso específico”.
“La oposición debería consolidarse territorialmente en alcaldías y gobernaciones, y desde ahí hacerle frente al centralismo oficialista; que no obstante de amenazar con ‘no trabajar con ellos’ no podrá evitar erogar recursos para la ejecución de obras que por Ley corresponden”, añadió.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, admitió la derrota en El Alto y otras ciudades y la justificó por la falta de candidatos con tirón: “Evaluamos que esto ha tenido que ver con la debilidad en la formación de liderazgos locales”.
