Netanyahu forma coalición religiosa de derechas

Benjamin_NetanyahuANÁLISIS

Por Alexandra Rojkov (dpa)

Jerusalén, 6 may (dpa) – Negociaron durante semanas. Querían lograr que se prolongara el plazo para formar gobierno. Pero la pulseada terminó este miércoles, cuando el Likud, formación del jefe de gobierno de Israel Benjamin Netanyahu, se alió con el partido de extrema derecha de los colonos, Casa Judía. Con este paso el país logra cerrar la formación de su futuro gobierno y quedará, por primera vez desde la década del 90, bajo un liderazgo religioso de derechas.

La última alianza liderada por Netanyahu incluía dos fuerzas de centroizquierda. Pero esa coalición no duró. Netanyahu criticaba que sus socios de izquierda boicotearan su trabajo, y finalmente convocó elecciones anticipadas con la esperanza de lograr una mayoría más amplia que respaldara sus políticas.

Ahora Netanyahu parece haber logrado su cometido. Sellar una coalición entre el Likud, Casa Judía, Kulanu y otros dos partidos religiosos -Shas y Judaísmo Unido- era su máximo deseo. No obstante, la nueva constelación tiene sus riesgos, tanto para Israel como para Netanyahu.

El líder del Likud tiene fama de no dar el brazo a torcer. Poco antes de las elecciones aseguró que nunca respaldaría la solución de dos Estados en el conflicto con la parte palestina. Si bien poco después se desdijo y redujo el tono, a nivel internacional no cuenta con gran credibilidad.

Pero algunos de sus socios de coalición se muestran incluso menos transigentes que Netanyahu.

El líder de Casa Judía, Naftali Bennett, respalda una anexión parcial de Cisjordania. Ayelet Shaked, que asumirá el Ministerio de Justicia en el próximo gobierno, subió un artículo a su página de Facebook a mediados de 2014 instando a luchar contra los palestinos, lo que a su vez llevó al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, a denunciar el gesto y tildarlo de “un ideario como el de Hitler”. Poco después Shaked dijo que el artículo había sido malinterpretado.

Las fracciones religiosas, por otro lado, persiguen los intereses de sus votantes haciendo caso omiso de su posible impacto en la política exterior y sin contemplar a Israel como un todo, con lo cual las negociaciones en el conflicto palestino se volverán en los próximos años prácticamente imposibles.

Para Netanyahu el contexto tampoco está exento de peligros. Necesita a los nacionalistas y a los religiosos para permanecer en el poder, pero su mayoría en el Parlamento depende de sólo un escaño y eso lo vuelve por demás vulnerable, como ya se pudo ver cuando se comprometió a retirar algunas de las leyes aprobadas durante el último período.

Entre otras cosas, prometió aumentar la ayuda económica por hijo y flexibilizar las disposiciones de servicio militar obligatorio, decisiones que beneficiarán en particular a los sectores más conservadores.

Durante el último período legislativo, Netanyahu debió lamentar la falta de respaldo a sus políticas, pero en el contexto ortodoxo de derechas probablemente las dificultades no disminuyan. Además, al sumar a estos socios de coalición el jefe de gobierno tampoco gana amigos.

Avigdor Lieberman, político de ultraderecha y líder de Israel Beitenu, anunció este lunes que su agrupación pasaría a formar parte de la oposición.

Lieberman estaba a favor de lanzar ataques de mayor envergadura contra la Franja de Gaza durante la ofensiva del año pasado y aseguró que las políticas de Netanyahu eran demasiado laxas. Durante el próximo gobierno se propone atacar al líder nacional desde las filas opositoras. Y alzarse como el máximo representante de la derecha.

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