Militantes de PP y PSOE, aturdidos por el fin del bipartidismo en España

Spanish Prime Minister and Popular Party (PP) leader and candidate for general election, Mariano Rajoy (L) applauds next to his wife Elvira Fernandez (R) at the party's headquarters after the results of Spain's general elections in Madrid on December 20, 2015. Spain's ruling conservative Popular Party won the most seats in parliament in a general election Sunday but lost its absolute majority, partial results showed with over 80 percent of votes counted. AFP PHOTO / JOSE JORDAN / AFP / JOSE JORDAN
Spanish Socialist Party (PSOE) leader and candidate in the December 20 general elections ,Pedro Sanchez raises his fist during a campaign meeting at the Fuente San Luis satdium in Valencia on December 13, 2015 . Public discontent over corruption across the political spectrum, as well as companies, unions, banks, celebrities, and even royalty could cost Spain's traditional parties dearly in upcoming elections as sky-high unemployment and austerity has seen the emergence of two new parties -- the anti-austerity Podemos and centrist Ciudadanos -- both threatening to the two-party monopoly at the polls says sociologist Jose Pablo Ferrandiz of polling institute Metroscopia. AFP PHOTO / JOSE JORDAN

Spanish Prime Minister and Popular Party (PP) leader and candidate for general election, Mariano Rajoy (L) applauds next to his wife Elvira Fernandez (R) at the party's headquarters after the results of Spain's general elections in Madrid on December 20, 2015. Spain's ruling conservative Popular Party won the most seats in parliament in a general election Sunday but lost its absolute majority, partial results showed with over 80 percent of votes counted. AFP PHOTO / JOSE JORDAN / AFP / JOSE JORDAN

Madrid, 20 dic (elmundo.cr/AFP) – Los gritos de “¡Arriba España!” no lograron suavizar, el domingo por la noche en la sede del conservador Partido Popular, el gusto amargo de la victoria en una formación que perdió la mayoría en el parlamento y no sabe si podrá gobernar.

Paradoja de la nueva política española, pasada por el tamiz del cambio: el PP, que llegó en primera posición muestra caras larga, el socialista PSOE -segundo- cuenta sus pérdidas, el antiliberal Podemos -tercero- celebra haber logrado un cuarto de los votos antes de su segundo aniversario, y el centrista Ciudadanos -cuarto, aunque esperaba algo mejor- mantiene la reserva.

Bajo el balcón de la sede madrileña del PP, un inmenso “gracias” en letras azules celebra el hecho que “este partido sigue siendo la primera fuerza política en España”, como dice Mariano Rajoy, su líder y jefe del gobierno saliente, de 60 años.

Pero los militantes están decepcionados, porque su partido acaba de pasar bajo la barrera de los ocho millones de votos por primera vez desde 1993.

Encajando el golpe, como a menudo ha hecho en 34 años de vida política, Rajoy anuncia: “Voy a intentar formar gobierno”.

Sin embargo, entre sus seguidores, Javier Sánchez, un estudiante de 17 años, se preocupa por el éxito de Podemos y una posible alianza con los socialistas, convencido de que “si sale Podemos con el PSOE probablemente España se va a ir a la quiebra”.

“Yo creo que España tiene que madurar”, agrega, en alusión a la formación antiliberal donde líderes y seguidores se vanaglorian de un aspecto y unas ideas de corte alternativo.

En la sede de la formación más antigua del país, el partido socialista, fundado en 1879, Juan Carlos Muñoz, funcionario de 53 años, se consuela diciendo: “Está claro que el único que puede hacer pactos es Pedro Sánchez”, su candidato, de 43 años.

También este militante habla de Podemos. “Tendrá que demostrar de qué es capaz, si son gente de Estado o demagogos”, dice, seguro de que “habrá que dialogar”.

Leader of left wing party Podemos and candidate for the upcoming December 20 general election, Pablo Iglesias (C), Barcelona Mayor Ada Colau (R) and Secretary of Programs Carolina Bescansa greet during a campaign meeting in Madrid on December 13, 2015.  Public discontent over corruption across the political spectrum, as well as companies, unions, banks, celebrities, and even royalty could cost Spain's traditional parties dearly in upcoming elections as sky-high unemployment and austerity has seen the emergence of two new parties -- the anti-austerity Podemos and centrist Ciudadanos -- both threatening to the two-party monopoly at the polls says sociologist Jose Pablo Ferrandiz of polling institute Metroscopia.  AFP PHOTO / JAVIER SORIANO / AFP / JAVIER SORIANOAl mismo tiempo, los globos morados se elevan en el cielo de Madrid, desde la plaza, frente al célebre museo de arte contemporáneo Reina Sofía, donde se han reunido miles de partidarios de Podemos para celebrar su buen resultado.

“Es algo impensable para cualquier partido llegar a obtener cinco millones de votos en menos de dos años, un cuarto de los sufragios”, afirma, con mucha calma, un comercial de 63 años, Luis Neira, que participó en todas las asambleas locales de Podemos en Parla, cerca de Madrid.

“Para mí, es algo nunca visto en la historia democrática de España y creo en Europa”, agrega.

Cuatro años después de la ocupación de la emblemática plaza de la Puerta del Sol en Madrid por los ‘indignados’, a partir del 15 de mayo de 2011, la multitud grita “¡Sí se puede!”.

Para Alberto Iglesias, un informático de 27 años que comparte el apellido con el candidato de Podemos pero no tiene parentesco con él, esta “ha sido la victoria de Pablo Iglesias, de Juan Carlos Monedero o de Iñigo Errejón, todos politólogos y excelentes estrategas e intelectuales detrás”.

“Han conseguido canalizar los movimientos que expresan la indignación social desde el 15-M”, agrega entre un mar de globos morados, el color del partido.

Carmen García, una rubia alta y elegante de 53 años, administradora en una empresa de artes gráficas, muestra un rostro grave. “La crisis ha beneficiado a los que más tienen”, “¡estamos hasta el gorro de que nos roben!”, agrega indignada.

El otro nuevo partido que irrumpe ahora en el parlamento, Ciudadanos, que hizo campaña sobre la lucha contra la corrupción y contra el independentismo catalán, se ve cuarto cuando hace poco muchos le vaticinaban una segunda posición, clave para determinar quién gobernará.

“Creo que hay que tener confianza”, dice Carlos Portillo, ingeniero de 28 años, contento de que su partido participe por lo menos en el fin del histórico bipartidismo de PP y PSOE. “Este es el año en el que puede haber un cambio”

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