Redacción, 5 mar (elmundo.cr)- Miles de personas dieron este sábado el último adiós a Berta Cáceres en la ciudad que fue testigo de sus grandes luchas a favor de los pueblos indígenas.
A las 11:00 am su cuerpo fue desplazado por las calles de su natal ciudad y llevado hasta La Gruta, la blanca ermita donde unas dos mil personas llegaron y participaron de una misa y un programa especial preparado por líderes de organizaciones ambientalistas de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras.
Después sus restos fueron llevados al cementerio de La Esperanza. Las expresiones de dolor no se dejaron de escuchar: “Perdóname Bertita, perdóname porque no pude comprender tu grandeza”, le dijo su exesposo, Salvador Zúniga y padre de sus hijos.
“¡Berta Vive!” gritaba la multitud en agradecimiento a la líder lenca. “Gracias Berta, serás ejemplo para las presentes y futuras generaciones”, expresaron.