Buenos Aires, 28 jul (elmundo.cr) – El presidente de Argentina, Javier Milei, ha provocado una nueva escalada de tensiones diplomáticas en la región tras denunciar la existencia de una supuesta campaña internacional financiada para desprestigiar a su país durante el Mundial de Fútbol 2026.
Milei, en una entrevista con Radio Mitre, sostuvo que sectores políticos vinculados al Partido Demócrata de Estados Unidos, así como los gobiernos de Brasil y México, habrían orquestado una operación coordinada para atacar a la selección argentina y a su gestión gubernamental. Según el mandatario, estas acciones son “obra de mentes progresistas que no quieren que triunfen las ideas de libertad”.
Sin embargo, el presidente argentino no presentó pruebas que respalden sus acusaciones, las cuales fueron calificadas de falsas por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
“Es falso. No hay ninguna campaña contra ningún país del mundo ni contra ningún gobierno del mundo”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia matutina de este lunes, rechazando la implicación de su administración en las teorías expuestas por el mandatario sudamericano.
Crisis con Brasil
La situación alcanzó un punto crítico en la relación con Brasil. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció el domingo el llamado a consultas de su embajador en Argentina, como respuesta a los insultos proferidos por Milei durante un acto político en Sao Paulo.
El mandatario argentino, quien participó en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario”, además de arremeter contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
Análisis y contexto
Expertos en comunicación política y redes sociales, como la investigadora argentina Natalia Aruguete, han señalado que no existe evidencia pública de una campaña organizada a gran escala, aunque reconocieron la existencia de un clima de hostilidad digital hacia Argentina, motivado en parte por episodios de racismo protagonizados por aficionados durante la cita mundialista.
Para diversos analistas, la narrativa de una “campaña antiargentina” —concepto que evoca la retórica utilizada por la dictadura militar de 1978— podría ser una estrategia del Ejecutivo para desviar la atención de problemas internos, tales como el desempleo, casos de corrupción y una marcada caída en sus niveles de popularidad.
Por el momento, las cancillerías de los países señalados mantienen su postura de rechazo ante las declaraciones de Milei, mientras la incertidumbre diplomática persiste en el Cono Sur.