
Berlín, 12 ene (dpa) – El bloque conservador liderado por la canciller Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz acordaron hoy entablar negociaciones formales para una futura gran coalición que pondría fin a la mayor crisis de Gobierno que ha enfrentado Alemania, informaron fuentes de las delegaciones a dpa.
El compromiso adquirido por las dos principales agrupaciones políticas del país permite a la mandataria encarrilar su cuarto mandato consecutivo y disipar casi definitivamente el fantasma de nuevas elecciones que ha sobrevolado el país, sobre todo desde el mes de noviembre, cuando de forma sorpresiva fracasaron los contactos de Merkel con liberales y Los Verdes para formar una alianza tripartita.
Tras más de tres meses sin Gobierno desde las elecciones del 24 de septiembre, los conservadores (CDU) de Merkel y su socia bávara, la Unión Cristianosocial (CSU) -liderada por Horst Seehofer- y los socialdemócratas firmaron un documento base sobre el que abrir negociaciones oficiales para formar un nuevo Ejecutivo.
Uno de los principales puntos de discordia era el tema de los refugiados debido a que desde el comienzo de la crisis en 2015 Alemania ha acogido a más de 1,4 millones de solicitantes de asilo en su territorio. El SPD rechazaba la propuesta del bloque conservador de imponer un límite anual a la entrada de refugiados, pero finalmente dio su brazo a torcer y acordaron limitarla anualmente a entre 180.000 y 220.000.
Junto con el límite anual pactaron también restringir en gran medida la reagrupación familiar para los refugiados con un estatus de protección restringido y este número estará reducido a mil personas al mes.
Entre el resto de acuerdos recogidos en el documento preliminar de 28 páginas, los líderes de los tres partidos pactaron no llevar a cabo ninguna subida de impuestos a pesar de que el SPD reclamaba un incremento del tipo impositivo más alto. También decidieron que la contribución a los seguros médicos públicos se divida a partes iguales entre el trabajador y la empresa.
Los tres partidos señalaron en el documento que quieren “formar un Gobierno estable y capaz de actuar” y aspiran además a “un nuevo resurgimiento de la política europea”. La CDU, la CSU y el SPD quieren además “fortalecer la cohesión social” en Alemania y “superar las divisiones surgidas”.
El acuerdo garantiza una voluntad común pero no se traduce en la puesta en marcha automática de la gran coalición que gobernó Alemania durante los últimos cuatro años. La cúpula del SPD necesita todavía recibir el próximo 21 de enero luz verde de sus filas en un congreso extraordinario del partido que se celebrará en Bonn.
Merkel y Schulz se habían dado de plazo hasta este viernes para decidir si abogaban por remar en una misma dirección o si preferían tomar caminos separados, volviendo a la casilla de salida que habían dejado las elecciones generales de septiembre.
Hasta el último momento todavía permanecían abiertas cuestiones centrales en impuestos y finanzas, así como decisiones importantes en los ámbitos de migración, mercado laboral, sanidad, cuidados sanitarios, jubilaciones y Europa.
Con el principio de acuerdo alcanzado, Merkel, que Gobierna ininterrumpidamente Alemania desde 2005, hizo gala una vez más de sus habilidades negociadoras para hacer frente a la adversidad.
Las elecciones legislativas de septiembre dejaron a la dirigente en una encrucijada. La negativa inicial del SPD a reeditar la gran coalición de gobierno de la última legislatura (2013-2017) llevó a la canciller a intentar sacar adelante un Gobierno tripartito, el único matemáticamente posible, con liberales y Los Verdes.
Constatado el fracaso de la alianza tricolor, el SPD se perfiló como el aliado de conveniencia perfecto para evitar el peor de los escenarios posibles: nuevos comicios.
Pese a su renuencia inicial a firmar una tercera gran coalición tras obtener sus peores resultados históricos en las elecciones después de dos alianzas con Merkel (2005-2009 y 2013-2017) y presionado por numerosas voces que apelaban a la responsabilidad hacia el electorado, el SPD decidió finalmente postularse de nuevo como socio menor.
Los más optimistas estiman que Alemania contará con un nuevo Ejecutivo a finales de marzo o principios de abril. Nunca antes la potencia europea había necesitado tanto tiempo para formar Gobierno.